Voluntarios de la paz

Este es uno de los mensajes que la organización Somos CaPazes -que trabaja para construir y educar para la Paz- les deja a todos los colombianos.

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El Ingenioso

10.04.2017

Vivir la aventura del voluntariado es más que un pasatiempo. Cuando las personas se involucran con una labor social, el compromiso pasa a ser una de sus principales cualidades. Se trata de ser conscientes del rol que se ejerce y de la importancia del impacto que causa en otras vidas.

Este espíritu de voluntariado y la necesidad de educar fueron las motivaciones de Somos CaPAZes. Esta organización fue creada por 5 jóvenes, entre ellos dos ingenieros Uniandinos, que, preocupados por el contexto de violencia del país, se pusieron manos a la obra. En el año 2007, con más ganas que conocimientos, lograron realizar un piloto con un grupo de niños de la localidad Ciudad Bolívar, en Bogotá.

Así empezó una travesía que emprendieron solos, pero que luego encontró refuerzos en otros voluntarios que veían cómo su vida se llenaba entregando lo mejor de cada uno. Era algo más allá de sus carreras, trabajos, familias y amigos. Somos CaPAZes, entonces, se convirtió en ese espacio que obligó a muchos jóvenes a salir de su zona cómoda, que les mostró que existen otras realidades y que los motivó a trabajar juntos por un país sin violencia.

A medida que iban creciendo, los voluntarios que venían de ingenierías empezaron a asumir un rol fundamental, representando más de un 40% de los miembros de la organización. Su trabajo no sólo se centró en la educación en comunidad de niños y niñas; también en la creación, desde sus proyectos de grado, de programas que funcionen, prácticos e innovadores. Han asumido el mismo reto de muchas entidades de educación: medir lo intangible, en este caso, la educación para la paz.

Con este compromiso se forjaron nuevas historias de vida. Nataly Pineda, ingeniera eléctrica y electrónica de la Universidad de los Andes nos cuenta:

“Somos CaPAZes ha sido la experiencia que realmente me conectó con mi visión de servicio. Desde que conocí la organización, hace dos años, encontré que la mejor forma de transformar una realidad es educando. Que, si quiero servir, mi mejor regalo es el tiempo con amor. Es posible sembrar paz en los corazones de los niños, sin importar su realidad. Cada paso ha traído muchos aprendizajes, pero sobre todo recompensas, esas que tocan el alma y jamás se borran. Hoy soy una persona diferente y la vida de cada niño es un ejemplo en la mía. Elegí vivir en servicio porque estoy segura de que es posible tener un mundo en paz. Si cada persona estuviera dispuesta a entregar su tiempo y su corazón, sería posible”.

Después de 10 años, y gracias al trabajo de todos los voluntarios, lograron impactar a más de 10.300 personas entre niños, jóvenes, padres y docentes que ahora cuentan con capacidades y herramientas para resolver conflictos, comunicarse mejor con otros y liderar cambios en sus comunidades. En el año 2016, los resultados de las evaluaciones de impacto indicaron que después de recibir los programas las agresiones físicas disminuyeron un 16%, el número de niños que buscan opciones diferentes a la violencia para resolver conflictos aumentó en un 31% y el 22% de los niños ahora se organiza autónomamente con sus compañeros sin necesidad de recibir órdenes.

Sin duda, ser voluntario deja una huella en las personas que participan en esta labor. Juan Sebastián Viviezcas, Ingeniero Industrial de la Universidad de los Andes afirma:

“(…) tras asistir a múltiples comunidades de Bogotá, entendí que la violencia se gesta en el corazón de las personas y se multiplica con los actos, tanto verbales como físicos. En Somos CaPAZes entendí y acepté que el camino comenzaba en mi interior, aceptando mis errores y desinflando mi ego a diario para ceder el paso, para brindar una mano, para dejarme enseñar y para tener el valor suficiente de cambiar las cosas como ciudadano”.

Ahora, vienen varios desafíos. La invitación de Somos CaPAZes es a cambiar la percepción negativa del país. En el último año, la organización, comenzó un proceso de expansión en el continente con pilotos en Honduras y Costa Rica. Su intención es llegar a al menos a 7 nuevos países para el 2020, posicionando a Colombia como exportador de paz. En el 2017, la organización seguirá su misión de educar a la ciudadanía, para esto se requiere de un gran trabajo y de más personas comprometidas que quieran generar un cambio positivo a través del voluntariado.

Más información: voluntarios@somoscapazes.org – www.somoscapazes.org

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