Violencia contra periodistas mujeres

Las mujeres periodistas sufren de manera desproporcionada diferentes violencias y acoso sexual tanto en su lugar de trabajo como en los entornos digitales. ¿Cómo se ven afectadas y qué consecuencias tiene para la libertad de expresión?

por

Flip

Tania es periodista de 070 desde 2019. Estudió Lenguajes y Estudios Socioculturales y es Maestra en Arte de la Universidad de los Andes. Ha sido redactora en la revista VICE Colombia y coordinadora de Divergentes, un proyecto del portal ¡Pacifista! que explora la movilización ciudadana en Colombia. Cubre temas de género y mujeres. Ha publicado textos en Arcadia, Bacánika y Cromos.


08.02.2021

N. del E.: Esta nota hace parte Páginas, una publicación de la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip)

Las mujeres periodistas sufren de manera desproporcionada diferentes tipos de violencias y acoso sexual tanto en su lugar de trabajo, como en los entornos digitales.  Sin embargo, la violencia contra las mujeres periodistas no ha sido ampliamente estudiada. ¿Cuáles son las agresiones particulares que ellas sufren? ¿Cómo se replican en el mundo online las diferentes formas de violencia de género, al tiempo que surgen nuevas formas digitales de agresión? ¿Cómo se ven afectadas y qué consecuencias tiene para la libertad de expresión? ¿Cómo su censura empobrece el debate social y la calidad de la democracia?

Paginas, el más reciente informe de la Flip

La Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) acaba de publicar su último informe sobre el estado de la libertad de prensa en el país. Un repaso sobre las amenazas, los seguimiento y las preocupaciones de ser periodista en Colombia.

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Son diversos los impactos que tiene la violencia de género para la libertad expresión. En adición al plano personal y los efectos que tiene sobre las mujeres periodistas, el debate público se ve afectado cuando se excluyen sus voces. La intimidación se traduce muchas veces en autocensura, afectando la agenda, la diversidad de enfoques, y por supuesto la calidad periodística. 

Las cifras de tres informes publicados en 2020  dan cuenta de un aumento de casos de amenazas, acoso y discriminación basada en  género. Frente a este mayor registro de casos de violencia, los estudios coinciden en tres hechos: I) hay más mujeres periodistas que hace tres décadas y se han diversificado los oficios que desempeñan en las salas de redacción, II) hay un ambiente más favorable para la denuncia de violencias, y III) hay nuevas formas de violencia digital que afectan especialmente a las mujeres. 

En internet se replican en gran medida las dinámicas de las violencias del mundo offline, pero también hay evidencia de nuevas afectaciones. Los impactos de ambas se ven agravados por el alcance masivo que tienen los mensajes, la permanencia en el tiempo, el anonimato, la viralidad y la imposibilidad de conocer cómo se multiplican los mensajes.  El acoso y el abuso que sufren las periodistas, tanto en línea como en la vida real, son reflejo de problemas más serios de sexismo en la sociedad. En el entorno digital, el acoso puede dar lugar a la autocensura .

Twitter y las mujeres periodistas

Por Lina Cuellar Wills, Directora de Sentiido

A pesar de que Twitter no es una de las redes con mayores usuarios en el mundo, se ha posicionado como una popular herramienta de información sobre la coyuntura política, social y cultural. Como ya lo han documentado investigaciones de gran envergadura como Toxic Twitter (Amnistía Internacional, 2018), Twitter también es un espacio de violencia y acoso para sus usuarios(as), en particular para las mujeres. La investigación Ser Periodista en Twitter, desarrollada en 2020 por Sentiido (Colombia) y Comunicación para la Igualdad (Argentina) con el apoyo de UNESCO, muestra cómo la violencia de género en siete países de América Latina se manifiesta también en las prácticas para cuestionar y silenciar a periodistas en esta red social.

Del lenguaje tóxico contra los y las periodistas encontrado en el análisis (con apoyo de Linterna Verde), se destaca que las mujeres reciben un 20% más de expresiones sexistas, un 10% más de menciones que ponen en duda su capacidad intelectual y un 30% más de comentarios relacionados con su apariencia física. Es decir, que mientras a un periodista hombre le dicen que “es un vendido” por alguna de sus opiniones, a una mujer le dicen que es una “gorda malcogida”. Este tipo de prácticas no solo afectan de manera desproporcionada la libertad de expresión de las periodistas, sino que también crea un entorno hostil que disminuye la capacidad de debate y la forma como comprendemos el disenso. 

En algunas de las entrevistas anónimas desarrolladas durante la investigación, las periodistas manifestaron haber perdido el interés en interactuar con sus audiencias, dado el alto grado de violencia que reciben en menciones y respuestas. No desconocen que existen oportunidades interesantes de debate, pero para llegar allá hay que sortear una cantidad significativa de violencia que afecta su salud mental y su percepción de seguridad.

Aún más, es preocupante el uso de Twitter por parte de “bodegas”, “call centers” u otro tipo de acciones coordinadas, inauténticas, promovidas por partidos, grupos o líderes políticos para posicionar temas en la agenda pública y silenciar periodistas, con la participación ya no de cuentas automatizadas, sino de personas reales, con mucha influencia en esta red social. Algunos de los casos de etiquetas estudiadas muestran que, además de haber una coordinación en contra de periodistas específicas para opacar su trabajo, gran parte de estos ataques incluyen lenguaje tóxico y discriminatorio basados en el género de las periodistas.

La pregunta del millón tras estudiar los resultados de esta y otras investigaciones similares es cómo enfrentar el aumento de la violencia en una red social que está abierta al debate. Sin duda no es trabajo solo de Twitter fortalecer sus mecanismos de identificación de este tipo de prácticas, sino cuestionar también el papel de los medios de comunicación en el apoyo y entrenamiento dado a sus periodistas, así como en la manera como alimentan la capacidad de debate y disenso de sus audiencias.

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Tania es periodista de 070 desde 2019. Estudió Lenguajes y Estudios Socioculturales y es Maestra en Arte de la Universidad de los Andes. Ha sido redactora en la revista VICE Colombia y coordinadora de Divergentes, un proyecto del portal ¡Pacifista! que explora la movilización ciudadana en Colombia. Cubre temas de género y mujeres. Ha publicado textos en Arcadia, Bacánika y Cromos.


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Tania es periodista de 070 desde 2019. Estudió Lenguajes y Estudios Socioculturales y es Maestra en Arte de la Universidad de los Andes. Ha sido redactora en la revista VICE Colombia y coordinadora de Divergentes, un proyecto del portal ¡Pacifista! que explora la movilización ciudadana en Colombia. Cubre temas de género y mujeres. Ha publicado textos en Arcadia, Bacánika y Cromos.


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