Detrás de la viñeta

Señoras y señores, con ustedes Julia Wertz

La dibujante norteamericana Julia Wertz se ha hecho un nombre en el mundo del cómic por narrar historias autobiográficas desde una visión irónica y muy honesta. A pesar de comenzar a interesarse en los cómics a sus veinte años, su carrera se ha popularizado de manera rápida y hoy en día colabora con la prestigiosa revista The New Yorker. Hablamos con ella sobre el dibujo y sus influencias, y hasta le pedimos que nos recomendara lecturas y discos de Guns N Roses.

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Gloria Susana Esquivel

17.10.2015

La protagonista de los cómics de Julia Wertz es Julia Wertz. En sus paneles en blanco y negro, Wertz se dibuja con ojos inmensos y un pelo negrísimo que recuerda más a la pequeña Lulú que a un retrato hablado y cuenta, sin tapujos y con una honestidad notable, las historias de su vida. Sin dejar nada por fuera. Nada. Ni el momento en el que le diagnosticaron lupus; ni cuando su padre se divorció de su madre; ni cuando se dio cuenta de que el hábito de tomar en el trabajo, que había desarrollado mientras era bartender, tal vez se estaba convirtiendo en un problema de alcoholismo; ni la divertida relación que tiene con su hermano; ni las horas de ocio del desempleo que mataba masturbándose.

Los cómics de Wertz hablan de historias tan personales como conmovedoras. Sin dejar de lado un agudo sentido del humor, enfrentarse a sus novelas gráficas es como pasar una divertida jornada con una amiga a la que las cosas no le terminan de salir del todo bien. Una amiga un poco gruñona, obsesionada con Guns n Roses y que siempre hablará desde un lugar en donde la honestidad, el sarcasmo y los pedos se dan en justas dosis.

¿Cuándo te diste cuenta de que querías ser dibujante?

Casi en el instante en el que comencé a hacer cómics, que fue un poco tarde, tenía 20 años. No tenía idea de que los cómics podrían tratarse sobre la vida de alguien y, una vez descubrí ese género, ahí fue. Quedé enganchada.

¿Quiénes fueron los dibujantes que te inspiraron a tomar esa decisión?

Julie Doucet, Phoebe Gloeckner, Vanessa Davis y Gabrielle Bell fueron mis influencias más grandes en ese momento. Ellas estaban haciendo cómics geniales sobre el día a día y fue la primera expresión artística de ese tipo que realmente me dijo algo.

Esas influencias son bastante tardías. Tengo curiosidad sobre el papel que jugaron los cómics cuando estabas creciendo, ¿leías cómics cuando eras niña?

En mi casa teníamos todos los libros de Tin Tin y muchos de Calvin y Hobbes, Garfield y The Far Side. Me encantaban los cómics pero los veía como algo que de vez en cuando me sacaba risas. Nunca los consideré como algo que podría hacer hasta mucho después.

¿Crees que de alguna manera esos cómics de infancia influenciaron tu estilo de dibujo?

Claro, los estilos sencillos de estas historietas definitivamente moldearon la manera en la que dibujo. Creo que vi más de estos dibujos que de otros de estilos más realistas y estaba más familiarizada con ellos. Apuesto a que si hubiera esperado un año para sacar mi libro y me hubiera puesto a leer cómics con un estilo de dibujo más realista, mi estilo sería completamente diferente. Menos mal no lo hice.

 

 

En tu novela gráfica corta Industry cuentas todos los trabajos que tuviste —desde mesera hasta barista en un café, pasando por brilladora de bolas de billar—antes de dedicarte a los cómics por completo ¿Cuáles fueron las circunstancias que te llevaron a dar el paso decisivo para convertirte en dibujante profesional?

Recibí la oferta de publicar un libro con una gran editorial en un momento en el que los grandes editoriales aún se interesaban en publicar cómics. Ese momento ya pasó, pero me dio el lujo de renunciar a mi trabajo para dedicarme tiempo completo a los cómics. Y eso he hecho desde entonces. A veces las finanzas se complican pero vale la pena.

The Infinite Wait comienza con un prefacio en donde haces una alabanza a la pequeña editorial Koyama Press y explicas tus motivos para elegirla. Sin embargo, tu debut en los cómics fue por medio de una editorial grande, Random. ¿Cuáles son las diferencias entre trabajar con una editorial grande y una editorial pequeña?

Trabajar con una editorial pequeña es fantástico porque realmente se preocupan por la obra y por el autor. El libro no tiene que ser un éxito masivo y aún así le invierten tiempo y energía. En las editoriales grandes necesitan que el libro sea un gran éxito o dejan de preocuparse por él muy rápido. Las editoriales pequeñas necesitan menos dinero para sobrevivir y hacen menos libros, escogen los que realmente les gustan. Las editoriales grandes solo escogen los que creen que venderán más. No los culpo, es su manera de sobrevivir y en este momento la industria del libro la está pasando mal, así que tienen que hacer este tipo de cosas.

¿De qué otras maneras distribuyes tu trabajo?

En internet y solía hacer fanzines, pero últimamente no he logrado sacar el tiempo para hacerlos. Adoro los fanzines y adoro todo lo que implica la autopublicación. De vez en cuando subo cosas a mi página web y el una vez al mes mis historietas salen en el New Yorker.

¿Crees que internet ha cambiado la manera en la que los dibujantes distribuyen su trabajo?

Creo que Internet es una herramienta fantástica para expandir tu audiencia y para encontrar obras con las que no te toparías normalmente. También te permite tener acceso instantáneo a los autores si están en redes sociales y eso me gusta.

 

Tanto en Industry como en The Infinite Wait, San Francisco y Nueva York dejan de ser telón de fono y se convierten en protagonistas de la historia. Quisiera saber cuál es la importancia de ambas ciudades en tu formación como artista y en qué se diferencian…

Vivo una vida muy callada y solitaria mientras trabajo en mis cómics, así que necesito la estimulación de una ciudad bullosa para lograr un equilibro. Paso todo el día en mi apartamento sola y necesito lo opuesto para no volverme loca. San Francisco resultó estar a una hora del lugar en el que nací, entonces irme a vivir allá fue una decisión sencilla. Nueva York estaba mucho más lejos pero quería vivir la experiencia, entonces mudarme allí también fue una decisión fácil. Ambas ciudades son parecidas de muchas maneras, solo por ser ciudades metropolitanas en los Estados Unidos. Pero sus industrias son lo que las hace distintas. Nueva York es más de moda, finanzas y cine. San Francisco es tecnología, o al menos así lo es ahora, no tanto cuando viví allá. No estoy segura de que había allá antes, era mucho más variada. El ritmo de la ciudad también es diferente. Nueva York es muy rápida y determinada, San Francisco es más lenta y un poco más compasiva.

¿Encuentras inspiración en campos artísticos diferentes al del cómic?

En verdad leo cómics muy rara vez, ni siquiera están en mi top 5 de cosas que me entretienen. Me encantan, claro, pero no es realmente lo que quiero leer después de pasar todo un día haciéndolos. Soy una gran fanática de libros de no ficción, más que todos los de historia, medicina y ciencia. Blood and Guts, a History of Surgery (Sangre y tripas: la historia de la cirugía) es mi libro favorito de ese tipo. Creo que debería ser una lectura obligatoria en los colegios. Veo mucha televisión mientras dibujo, pero como estoy concentrada trabajando es más escuchar que ver la tele. Me gusta mucho ver dramas médicos y forenses que me da vergüenza nombrar, porque se convierten fácilmente en ruido blanco.

¿Qué tipo de papel, pluma y tinta usas?

Uso papel Strathmore, portaminas .3 y coloreo los cómics autobiográficos con Microns. Para las cosas más elegantes del New Yorker uso plumillas de carbón de punta intercambiables.

¿Dónde dibujas?

Más que todo en mi casa, sentada.

Nos mandarías una foto…

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¿Cargas un libro de bocetos?

No, nunca me ha gustado. A veces llevo un cuaderno cuando viajo, para anotar notas para después pero rara vez dibujo en ellos.

¿Qué libro está ahora en tu mesa de noche?

En este momento en mi mesa de noche está Love at Goon park: Harry Harlow and the Science of Affection. La dibujante Laura Park me lo recomendó pues combina historia y ciencia entonces con su lectura mato dos pájaros de un tiro. También está The Interestings de Meg Wolitzer y Complications: A Surgeon’s Notes on an Imperfect Science de Atul Gawande. Siempre leo dos o tres libros al tiempo así que me demoro muchísimo en terminar uno entero.

En la novela gráfica corta A Strange But Curious Place cuentas como pasaste tu infancia en la biblioteca y en The Infinite Wait narras la manera en la que los libros te ayudaron a lidiar con el lupus. Como eres una lectora consagrada quisiera que hiciéramos “playlists” pero con lecturas. Yo te daré un tema y tu debes recomendar dos o tres títulos de libros que se ajustan a ellos…

Libros que te ayudarán cuando te enfermes

-Cancer Made me a Shallower Person de Miriam Engelberg
-The Ghost Map de Steve Johnson (solo porque te vas a alegrar de no tener cólera)

Libros que inspiran

-When I’m Old and Other Stories o cualquier otro libro de Gabrielle Bell
-My New York Life de Julie Doucet

Libros que te mantendrán encerrada en la casa y que jamás te harán extrañar el mundo exterior

-Lost City of Z de David Grann
– 11/22/63 de Stephen King
-The Glass Castle de Jeannette Walls
-The Goldfinch de Donna Tartt

Libros para leer en un avión

-Stiff de Mary Roach (o mejor no, hay una parte donde un avión se cae y es brutal).
-Different Seasons de Stephen King
-The Land of Laughs de Jonathan Carrol
-Gone Girl de Gillian Flynn

Libros para llevar a una isla desierta

Todo el mundo responde la Biblia, pero la Biblia es bastante aburrida.
Llevaría todos los libros que puedo leer y releer:
-Blood and Guts: A History of Surgery de Richard Hollingham
-Stiff deMary Roach (sí, este es un mejor lugar para llevarlo y no en el avión).
-Mad in America de Robert Whitaker

Ahora me gustaría que escogieras solo una de las opciones que te voy a dar…

Use Your Illusion 1 o Use Your Illusion 2 de Guns N Roses…

¡Uf! Ninguno es un gran álbum si se le compara con el Appetite for Destruction, pero si tengo que elegir sería el 1 por Dead Horse y November Rain.

Mujercitas o La pequeña casa de la pradera…

La pequeña casa de la pradera. Es una historia de supervivencia y esas me encantan.

Pizza o waffles…

Pizza. Puedo cansarme de comer waffles pero jamás me cansaré de la pizza.

Harriet la espía o Los Hardy Boys

Hardy Boys solo porque nunca he leído Harriet la espía.

Hablemos sobre barrios. Greenpoint en Brooklyn o Tenderloin en San Francisco…

Greenpoint toda la vida. Los dos barrios ni se parecen, el Tenderloin es fascinante pero asqueroso. Greenpoint, en donde actualmente vivo, tiene muchas menos apuñaladas y no hay caca humana en la calle.


 

La dibujante estadounidense Julia Wertz estará en Medellín y en Cali realizando talleres de cómic y dando charlas como parte de la programación del Festival Entreviñetas. Consulte la programación aquí.

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