Mickey merecía algo mejor

De cómo una serie te enseña qué hacer y qué no hacer cuando estás buscando pareja en tus veintes.

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Silvia Juliana Suárez

26.04.2018

*En este post puede haber spoilers*

Love es una serie original de Netflix que cae dentro de la descripción de comedia romántica, protagonizada por Gillian Jacobs (Mickey) y Paul Rust (Gus). Esta es, básicamente, lo que ya he llamado en este blog, una serie que trata de cosas que le pasan a la gente normal.

En resumen, Gus y Mickey son dos personas totalmente distintas: él un ñoño muy awkward al que acaban de dejar, ella una alcohólica divina a la que cualquier trapo le queda hermoso (estoy enamorada de Mickey, como pueden ver).  Lo interesante de Love es que es una propuesta que busca mostrar lo que –en realidad– sucede en una relación, sin idealizar nada. Esto hace que no hayan dramones tipo novela colombovenezolana o grandes actos de amor de uno hacia el otro, lo cual me enganchó.

Al principio uno se pregunta cómo es que esa vieja tan linda se queda con Gus, cuando a todas luces podría conseguirse un modelo, pero luego cae en cuenta que es que sí, a veces en la vida real las parejas son disparejas. La vieja linda se queda con el man feo, o al revés, porque es que no estamos en una película de Hollywood en la que todos son hermosos y con una bella personalidad, sino que si uno quiere en realidad consolidar una relación debe ir más allá de la apariencia. O bueno, eso me pasa a mí.

En medio de la relación cometen cagadas, pelean, ella tiene un genio insufrible y decide finalmente asistir a Alcohólicos Anónimos, él lucha (y lambonea) para que alguien se interese por su guión, se le cruzan obstáculos, se desvanece y vuelve a empezar. Hay mentiras, infidelidad, terminan, vuelven. Y tú estás ahí, diciendo que claro, eso nos pasa a todos, ¿quién puede hacer malabares perfectos en una relación mientras intenta mantener a flote su vida laboral, salud, casa, carro y beca? Nadie. Algo tiene que fallar.

Y las cosas fallan pero ellos parecen no darse cuenta, como nos pasa a todos. En la tercera, y última, temporada es evidente cómo los dos empiezan a coger caminos diferentes. Mickey está sobria y empieza a mejorar en su trabajo. Por su lado, Gus asiste a reuniones de AA (a las que van amigos de los que están en tratamiento) y reflexiona en voz alta: “No sé si quería a Mickey porque ella estaba mal y yo podía ser su salvador”.

KÉH.

O sea, me estás diciendo, Gus, que tu única motivación para estar con tu novia es que ella era alcohólica. Este tipo es de los que no puede ver que a nadie a su alrededor le va bien, porque su autoestima está tan en el piso que cualquier evento positivo en la vida de otros afecta su propia seguridad. CUIDADO. PELIGRO. RED FLAG. Aléjense de este tipo de pareja.

A pesar del pesimismo que envuelve a todo lo que toca Gus, Mickey intenta apoyarlo. Manda mensajitos de aliento y se interesa por sus proyectos. Él no hace nada por ella, ni siquiera escuchar el puto programa que su novia produce. Y esto, amigos, es importantísimo.

Si no se van a interesar por las cosas fantásticas que hace su pareja, si solo les interesa cumplir con sus metas, si no pueden concentrarse en algo más que ustedes, es muy fácil: no tengan pareja. Si se van a sentir amenazados porque a su novix le va mejor que ustedes, tienen dos opciones: no tengan novix o cojanse esas huevas/tetas y echen pa lante. Pero eso sí, nunca minimicen los esfuerzos de esa persona que ha decidido acompañarlos en la vida.

En la tercera temporada Mickey se entera de que Gus estuvo a punto de casarse, porque él la lleva de pareja a un matrimonio donde se encuentran a su ex prometida, y es ahí donde decide contarle ese pequeño detalle de su pasado. Menudo imbécil, ¿no? En mi opinión, hay algunas cosas que deben ser contadas: tengo seis dedos en el pie izquierdo, me gusta la changua, estuve con una persona por años y casi nos casamos.

Es importante saber qué hizo a tu pareja lo que es en el momento en que llega a tu vida, porque sí, ya todos tenemos un equipaje pesado con el que cargamos, y además estamos abriéndonos a ayudarle a otro a por lo menos halar el suyo. Tengan la amabilidad y sean honestos.

Al final de la serie, deciden casarse en un arranque de amor. Mickey tiene dudas y su mejor amiga le hace tres preguntas:

¿Pueden disfrutar de la compañía del otro en silencio? ¿Tienen buen sexo? ¿Se respetan?

Si las respuestas son afirmativas, le dice, puede casarse tranquilamente con Gus.

Y se casan.

Y yo grité de indignación, porque nadie merece estar con un Gus.

¿Sus respuestas sí fueron afirmativas?

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