La polifonía del mundo con Jorge Carrión

Al finalizar el 2022, el escritor y crítico cultural Jorge Carrión nos maravilló con su podcast Ecos, que busca adentrarnos en la escucha del siglo XXI. Un laboratorio para hacernos consciencia sonora. En este texto, Omar Rincón, nos cuenta de qué va el “dispositivo Carrión” para pensar la cultura y qué es eso de Ecos, o el abrir los oídos a la polifonía del mundo. Escuchar ECOS, imperdible. Leer este texto, sobra (y trae spoilers).

por

Omar Rincón


18.01.2023

Carrión es el gurú para los que pensamos que la cultura no es “eso” adormecido que se solemniza en museos y ministerios, ni tampoco eso que “mantiene” el sistema sin conflicto, mucho menos esas élites ilustradas que han convertido al arte en un asunto de cócteles y farándula. Carrión nos lleva a pensar la cultura en otras secuencias y constelaciones, esas de habitar lo viral, sin perder lo clásico.

El dispositivo Carrión

Jorge Carrión ha creado un estilo propio para conversar con los mundos culturales que nos habitan. Adorador del objeto cultural llamado libro, fan de las bibliotecas, groupie de las librerías, en Contra Amazon nos lleva de “turismo” por los templos donde se reza la fe en la palabra escrita. No se conforma. Siempre anda en modo búsqueda. Se reinventa, tal vez porque se aburre o le gusta habitar la incomodidad. En esa búsqueda ha expandido su mirada a todo eso que llama OCVIS (Objetos Culturales Vagamente Identificados). Nos indicó caminos que van de Shakespeare a Freud para adentrarnos en esa especie marca siglo XXI que son las series de televisión. En medio de todo mutó de la figura del crítico que solo ve nubarrones y oscuridades para idear eso de ser prescriptor de experiencias culturales. Hace curaduría de exposiciones, habla de la Rosalía, dirige una maestría en escrituras creativas, crea libros únicos, descubrió el podcast y se enamoró de lo sonoro. Todo un dispositivo para pensar la cultura este Carrión: más que las historias, se juega por las ideas. 

Solaris

En el 2020 creó un podcast que nos partió la cabeza porque fue un ensayo para interrogar nuestros tiempos. Oírlo era una lucha, no nos daba tregua. Había que oírlo concentrados y, ojalá, tomando apuntes. No era de esos podcasts que caminan con uno porque su densidad nos impulsa a parar-pensar-intentar-entender. Se llamó Solaris. La sinopsis lo dice todo Solaris es “un programa de ensayos sonoros sobre temas absolutamente contemporáneos, de carácter tecnológico (Big Data, Plataformas, Computación Cuántica, Algoritmos creativos), científico (Hongos, Inteligencia vegetal, cultura animal, Marte, Agujeros negros) y sociológico (Viralidad, Poliamor, Porno, Cultura de la terapia, Posverdad”.  Realmente vale la pena escucharlo, puede ser que no logremos entenderlo, pero algo se nos quedará pegado a la memoria. No es una conversación, tampoco una ficción, menos una conferencia, y es todo eso, y más (con)fusiones.

Newsletter. 

Al final del 2022, y después de 3 temporadas de Solaris, Carrión arribó con Ecos y el objeto cultural newsletter. Y nos dijo que “los boletines se han convertido en los últimos años en una de las estrategias más importantes de la difusión digital. Su crecimiento tiene que ver con el giro antisocial de las redes sociales, con la voluntad de recuperar el control sobre nuestras audiencias —que han secuestrado Facebook, YouTube, Twitter o TikTok— y con la conciencia de que en el siglo XXI las nuevas formas de comunicación, pese a la apariencia de reemplazo, en realidad están llamadas a la convivencia”. Y en ese newsletter nos confesó que Solaris “podría haber sido cualquier otra cosa. Un libro, una serie de televisión, un proyecto digital” porque “todavía no había entendido que el podcast es un lenguaje que se escribe con sonido. Que debe ser una experiencia intensamente sonora”. Y es que Solaris fue un podcast que también un libro (Membrana ) y que también una exposición (Todos los museos son novelas de ciencia ficción). 

Ecos.

Y con Ecos promete escribir con sonidos, con “poesía, arte y archivos de bioacústica”; quiere ensayar sobre “los latidos, las reverberaciones, las músicas y las resonancias que vibran en la cultura, la tecnología y la ciencia de nuestra época”. Quiere diseñar una experiencia sonora para escuchar al siglo XXI. 

Fui y oí Ecos. Y me di cuenta que aunque parece muy sencillo hablar de lo sonoro, no lo es. Y su complejidad proviene de que no oímos, no sabemos oír, no hemos pensado lo sonoro. Este podcast me provocó intentar lo sonoro. Y para que me contara la complejidad que habita a Ecos, le pregunté al amigo y periodista dadá Pere Ortín y esto me dijo:

Ecos es un gran trabajo creativo, narrativo y sonoro que demuestra la enorme potencialidad del sonido como lenguaje propio aún en gran medida por explorar.

Ecos es, por fin, un proyecto sonoro que es capaz de enfrentarse al precipicio narrativo del sonido y ver qué es lo que se esconde ahí debajo, allá al fondo, con la idea de crear una narrativa que realmente aproveche las enormes potencialidades, poco exploradas aún, que el sonido tiene como contador de historias maravillosas.

Además, Ecos, gracias al impresionante trabajo práctico, pero también conceptual e ideológico, conjunto de Jordi Carrión y Andreu Quesada, su director sonoro, demuestra también que posiblemente en las nuevas narrativas audiovisuales contemporáneas ya no se trate solo, como en siglo XX de explorar el punto de vista y tratar de contar buenas historias, sino de conseguir, sobre todo, ser capaces de ampliar el campo sensible de lo que es posible contar con nuestras historias.

Ecos es un enorme y brillante trabajo que demuestra que hay vida más allá del dominio avasallador del logos, el texto y esa palabra, escrita en negro sobre blanco, tan hermosa como inofensiva ya hoy.  Ecos, también, nos susurra al oído la próxima muerte inevitable del falogocentrismo.

Ecos es un camino sin retorno que estoy convencido que Carrión y Quesada pueden explorar para ir aún más allá. Es lo que queremos. Es lo que necesitamos.

Y también acudí a Patricia Rendón, quien se desvive por las tentaciones sonoras y hace parte del parche Vokaribe, y esto me dijo:

ECOS se nos queda pegado sutilmente en la memoria sensorial. Y esto es porque se atreve a tocarnos el conducto auditivo y nos guía a través de un viaje con estaciones sonoras, donde puedes percibir las capas y texturas de sonidos, el uso intencional de ruiditos, las formas que ganan las voces y los ritmos al narrar. Todo envuelve. Es un ofrecimiento y una invitación a descubrir que va más allá de lo que te cuentan las palabras. 

Creo que ECOS es eso, un laboratorio sonoro vivo, en el que el ensayo-error es ganancia para nuestros sentidos. Un laboratorio al que hay que entrar con auriculares puestos, de esos que te cubren toda la oreja, para no perderte de nada, de ningún detalle, incluso, hasta descubrir donde aparecen los silencios. 

Me gusta como narra oralmente Carrión. Es cercano, y te hace sentir que su elevada (auto)reflexión es un intercambio de ideas del que tú también haces parte. No se despoja de su lugar del saber, pero te hace parte de esa exploración. Su curiosidad se te pega y te invita a hacer preguntas, a querer saber más. Eso lo logra con su “forma Carrión” de narrarte sus lecturas y descubrimientos. Percibo su manera de narrar como un compartir, en el que nos propone el goce de la escucha hasta lograr el “¡Ah! qué bueno eso!”.

En suma, escuchando a Carrión en ECOS, me parece que la invitación que nos hace a escucharnos, escuchar a otres, en estos tiempos en los que poco prestamos real atención a lo que se está diciendo, enunciando; en tiempos de tanta emergencia de los extremos, de las polarizaciones totalmente sordas… Eso, tan simple, es lo más poderoso. Lo demás son muy buenas citas… exquisitamente puestas y compuestas para ser plenamente escuchadas.

Escuchar.

Lo que me fascina de Ecos es la celebración que se hace de la escucha, la invitación a pausar la cárcel sonora de nuestro playlist con el que viajamos sin oír y su propuesta para que salgamos a la intemperie y habitemos nuestro paisaje sonoro. 

Al oírlo escuché que “todo suena y resuena” dijo John Cage, el músico de los silencios, por eso, hice algunos apuntes (spoilers) de lo que dice Ecos y resuena en mí.

Suena: “Primero somos táctiles, luego sonoros”. 

Resuena: Pero en este mundo de los virus y las correcciones políticas nos dicen que hay que tocarnos poco o mejor no tocarnos, menos tocar la comida, ya que eso de cogerla con la mano es para bárbaros. Menos mal, el oír todavía no ha sido prohibido, pero tampoco desarrollado. Por eso, Ecos nos invita a habitar y expandir nuestra subjetividad sonora.

Suena: “Nunca he tenido buen oído” dice Carrión.

Resuena: Y me siento identificado, no se oír. A pesar de que soy hijo de la oralidad, esto no es lo mismo que tener buen oído. Soy muy pobre porque rico es quien sabe oír y bailar. Y yo no sé ni oír, ni bailar.  Ecos nos obliga a imaginarnos en otras riquezas más allá de la cabeza, poniendo el cuerpo, practicando los oídos.

Suena: “La música de las sirenas no es hermosa, ese canto llena el corazón del deseo de escuchar”.

Resuena: Simple. Bello. Contundente. La escucha lo es todo. El pueblo de los Arhuacos define la comunicación como “el ir escuchando”. Ecos nos recuerda que “el deseo de escuchar” es lo que nos falta en este siglo XXI.   

Suena: “Todas las historias tratan de recuperar algo de lo que hemos perdido”.

Resuena: Somos las historias que nos contamos, las que nos cuentan, y todo porque seguimos buscando por qué andamos por aquí. Ecos, de pronto, te cuenta algo que estás buscando.

Suena: “Sigo creyendo, dice Carrión, que los podcasts son eróticos y platónicos, relaciones absurdamente personales entre dos personas: la que habla y la que escucha. Lazos orales, vínculos sonoros, diálogos platónicos, cartas mínimas de amor”.

Resuena: Mejor definición del podcast, imposible. ¿Ecos es un podcast?

Hay que escuchar Ecos para pensar en esa idea de escuchar al mundo, pero también por el diseño sonoro y musical de Andreu Quesada, y porque hay extimidades de Carrión contándonos sus modos de idear, y hay poemas, historias, teorías, exploraciones, arte, series, cine, comics y más… ya que quiere imaginar una ecología de la escucha, hacer evidente que la escucha es el imperativo cultural y filosófico del siglo XXI. 

Y si oyes Ecos, este resonará en ti mismo y ya no volverás a oír de la misma manera. Y de pronto entiende algo de su yo, su comunidad y del mundo. A mí me costó, de pronto a Ud. nop.

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