La chilanga revista

Jacinto Rodriguez, alma de la exitosa revista Emeequis de México, conversa sobre la vigencia del periodismo narrativo y su trabajo junto a Rubén Albarrán, líder de Café Tacvba, como editor invitado.

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Fabiola León

12.03.2012

Imaginar veinticinco periodistas bajo el mando editorial del líder de Café Tacvba sería para algunos un atentado contra los protocolos. Para otros es haber comprendido que los medios de hoy definen su agenda por los gustos de la audiencia. “Somos responsables pero no solemnes. Eso nos da un perfil original y vigencia”,  asegura el subdirector de la revista Mexicana Emeequis, Jacinto Rodríguez, el nuevo enfoque periodístico con el que trabaja la publicación.

La edición de sexto aniversario de Emeequis, en la que el histriónico Alabarrán hizo el papel de director, no es la primera en la que la revista le entrega el timón a un invitado. Para su tercer aniversario invitaron al actor Diego Luna, para el aniversario siguiente la invitación fue para la actriz y cantante Susana Zabaleta, quien además fue la protagonista de la portada con una foto, cuando menos, llamativa. Con 25 mil ejemplares, Emeequis se difunde cada 15 días en los principales centros universitarios del país, quienes además son su principal fuente de financiación. Queda claro que Emeequis se divierte haciendo su trabajo, pero detrás de estos malabares editoriales hay también un trabajo lleno de nostalgia por ese periodismo narrativo, de largo aliento y emparentado con la imprenta que todos los gurus del oficio han destinado a la muerte. Para entender la dicotomía entre la revolución y la tradición, conversamos con Jacinto Rodríguez.

¿Cómo fue la experiencia con el cantante Rubén Albarrán para celebrar el sexto aniversario de la publicación?

Jacinto Rodríguez: Rubén llegó a la sede de la revista con cincuenta temas para el contenido, esa fue la primera lección para todos, había que delimitar. Como él estudió diseño gráfico tenía otras tantas propuestas para la diagramación. Quería todo horizontal. Aunque queríamos, tuvimos que aclararle que no contábamos con tanto personal ni con todos los recursos pero nos atrevimos con sus propuestas visuales, con su escrito horizontal, con su temática sobre los indígenas y la minería.

¡Viva la matria! es el escrito sui generis del líder de los Tacvbas en Emeequis. Allí él reflexionó sobre el país, el futuro, los banqueros, los empresarios, los creadores y el medio ambiente, entre otros temas. Entre los artículos que pidió realizar el cantante está un reportaje sobre la explotación minera en una de las zona sagradas de México, una zona natural en la que existen especies únicas de flora y fauna.

También pidió un relato sobre la experiencia que viven cerca de 40 indígenas desde que, con permiso de la comunidad, se trasladaron a estudiar derecho, con énfasis en derechos humanos, en la Universidad de Guadalajara. Para el ámbito internacional quiso un perfil de  Camila Vallejo, la vicepresidenta de la Federación de Estudiantes de Chile, militante del partido comunista y quien dirige el movimiento estudiantil que busca calidad y gratuidad en la educación. Para rematar al estilo Café Tacvba, Albarrán se desnudó al lado de cerdos, vacas y cocodrilos para apoyar una campaña por los derechos de los animales.

¿Siendo la población juvenil su mayor audiencia, cómo explica el éxito de una revista impresa en un grupo con preferencias tecnológicas?

J: Es quizá un mal enfoque creer que el joven ya no lee. Todo depende de lo que ofrecemos y de la manera como lo contamos. De pronto hay que bajarse un poquito, hay que escucharlos y hablar sus lenguas. La selección de temas surge de hablar con la gente. Cuando tenemos recursos invitamos a los lectores a tomar un café y hablar de los que les interesa. Apostamos al texto narrativo en un 80 por ciento. Trabajamos la coyuntura pero el centro de la información lo ubicamos en lo social. Hemos tratado temas como la diversidad sexual, la adopción gay o la violencia en el noviazgo. Este último, por ejemplo, se convirtió en un libro.

En el 2011, México fue considerado el país más peligroso para el ejercicio periodístico con 80 periodistas asesinados en la última década, una docena de comunicadores desaparecidos y varios encarcelados. En estas condiciones la autocensura y el exilio parecieran las únicas salidas. ¿Cómo surge entonces un nuevo medio?

J: Emeequis es fruto de la censura que vivimos varios periodistas del periódico mexicano El Universal. Los intereses del diario impedían que habláramos sobre la presidencia de Fox y casi 20 periodistas, que teníamos la voluntad y las ganas de hacer periodismo, decidimos irnos y crear un medio híbrido con agendas y formatos distintos. Por ejemplo, la entrevista es un género poco tratado en Emeequis, preferimos los perfiles tratados de manera desenfadada. Nos interesa lo que dice la persona, mostrar otros ángulos y con una estructura narrativa. Usamos textos redondos, que van a los detalles, que cuentan la historia más que la noticia. Entendemos que nosotros tenemos filias o fobias políticas pero es claro para el equipo que no se publica algo que quiera favorecer partidos o personas en específico. También tenemos presente el peligro que puede generar una información, por eso si no podemos confirmar los datos o consideramos que es un riesgo alto para el grupo periodístico o el medio, no publicamos.

Sobre la situación de México, Jacinto opina que así como se responsabiliza a varios sectores y al Estado, también el periodismo debe preguntarse qué hizo o dejó hacer para que el país llegara a esa degradación. Entre las respuestas que él mismo ofrece considera que los grandes medios se amañaron en la contienda política del PRI y olvidaron a la gente. “No construimos legitimidad de información con la gente. Como decía Emilio Ascarraga: somos soldados del PRI”, reflexiona.

Pero el compromiso del grupo periodístico con su función de contar las realidades fue reconocido recientemente, en enero de 2012, con el Premio Internacional de Periodismo Rey de España en la categoría de Prensa por un reportaje titulado La república marihuanera, publicado el 8 de agosto de 2011.

Humberto Padgett fue uno de los dos autores que recibieron el galardón, quien además recibió en el evento una mención honorífica por el reportaje Las muertas del Edomex son muchas más que las de Juárez. El periodista también fue galardonado en 2010 con el Premio Nacional Rostros de la Discriminación, dos veces merecedor del Premio Nacional de Periodismo, y el primer Premio Iberoamericano de Periodismo Joven “La Pepa 1812″.

Así mismo, el fotógrafo mexicano Daniel Aguilar ganó también el Premio Rey de España por la serie Las venas abiertas de Puerto Príncipe, que mostró en Emeequis un Haití después de 13 días del terremoto de enero de 2010.

Tres comunicadores premiados en dos años; un director artista, como Albarrán; la cercanía con los jóvenes y las inmensurables ganas del grupo de trabajo por contar historias para poner a reflexionar un país, son apenas algunas de las características que cualquier medio puede envidiar de Emeequis.

*Fabiola León es periodista, profesora y trabaja para Reporteros sin fronteras. Es egresada de la Especialización en periodismo del CEPER y en este momento es estudiante de la Maestría.

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