Estudiantes LGBT encuentran libertad en su colegio

En el segundo colegio distrital con más alumnos de Bogotá los estudiantes LGBTI no ocultan su orientación sexual. Allí, la libertad y el respaldo institucional para desarrollar su personalidad son la regla.

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Alejandra Cuellar

21.06.2017

“Me gustaba una compañera del curso y nos saludábamos con picos”, cuenta Paola*, una estudiante que tiene diecisiete años y lleva el pelo violeta a la altura de los hombros.

“Algunos me hicieron el feo y se alejaron por eso pero fueron pocos, mis amigos cercanos no cambiaron nada”, agrega hablando desde la cafetería de su colegio, el Instituto Nacional de Educación Media, (INEM) en Kennedy, al sur occidente de Bogotá.

Ser gay, lesbiana, bisexual o transexual en un colegio en Bogotá no es fácil. La homofobia le quitó la vida a Sergio Urrego en el 2016 y, de acuerdo a la Encuesta de Clima Escolar LGBT del 2016, el 67 % de los estudiantes LGBT de Colombia se sienten inseguros en su colegio debido a su orientación sexual. A pesar de este contexto adverso según Paola y sus profesores, la diversidad sexual se vive con mucha tranquilidad en el INEM, uno de los colegios distritales más grandes de Colombia.

“Acá un estudiante se para y dice yo soy bisexual, y uno aplaude y le dice bien por usted”, dice el profesor de ciencias Juan Carlos Sánchez. “Acá convivimos con todo, clase social y orientación sexual en un ambiente de respeto”, agrega.

En el INEM, que tiene alrededor de 7.300 alumnos, se ven grupos grandes de estudiantes de uniforme verde oscuro transitando por el pasto de los campos deportivos, que son tan amplios que desde el centro del colegio no se alcanza a ver dónde terminan.

“Creo que el colegio es muy abierto con ese tema porque es bastante grande y hay muchas personas que piensan distinto”, asegura Paola. “Es fácil conseguir apoyo”, agrega.

Cuando salió del clóset Paola encontró respaldo en sus compañeros, pero los problemas fueron en su casa. Cuando la mamá se enteró de la orientación sexual de su hija la retiró del colegio y Paola pasó dos meses sin estudiar hasta que el coordinador del colegio, Walton Rodríguez habló con su mamá.

“Fue una situación delicada”, explica Rodríguez. “Yo le aclaré a la mamá que esto de su hija no era moda y que si había escogido esto era decisión personal, además le dije que ella necesitaba un apoyo, especialmente de la mamá”, agrega.

Después de muchos consejos de amigos Paola decidió decirle a su mamá que lo suyo era una etapa y que no era algo serio.

“Me dijeron, le toca así porque si no usted se va a quedar en la casa toda la vida”, explica Paola.

"Deberíamos llegar a un punto en donde esto ni siquiera sea un tema, en donde no se tenga que preguntar, ni contar, y no haya motivo para discriminar"

A la fecha no existen datos sobre cuántos padres maltratan o rechazan a sus hijos por su orientación sexual, según Emily Quevedo, pedagoga de Colombia Diversa, una ONG que trabaja por los derechos de la población LGBTI en el país.

“En nuestro país no existen cifras porque no se asume que los papás puedan ser homofóbicos, lesbofóbicos y transfóbicos y que rechacen a sus hijos por eso”, dijo Quevedo. “Cuando llegan quejas al sistema de alerta del ICBF por este tipo de discriminaciones, es cuando ya hay agresión física, o cuando los echan de las casas. Todos los otros tipos de rechazo no figuran”, agregó.

Todavía hay un largo camino para recorrer en la aceptación de estas identidades en muchos colegios del país, en las familias y en la sociedad en general. Sin embargo, casos como el  del INEM o el Colegio Nacional Nicolás Esguerra demuestran que hoy en día es posible ser joven gay, lesbiana, bisexual o transgénero y tener apoyos para desarrollar libremente la personalidad.

“En mi época de colegio no había nadie fuera del clóset y si lo había le daban una matoneada brutal”, cuenta el profesor de filosofía Juan Camilo Manríquez, que tiene 32 años y estudió en el colegio Loreto de Kennedy. “Deberíamos llegar a un punto en donde esto ni siquiera sea un tema, en donde no se tenga que preguntar, ni contar, y no haya motivo para discriminar”.

 

* El nombre de la estudiante ha sido cambiado por solicitud de la estudiante.

**Alejandra Cuéllar es periodista y politóloga. Actualmente cursa la Maestría en Construcción de Paz de la Universidad de los Andes.

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