Cultura y medios

Día #7

I. “A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se […]

Varios

31.03.2020

I.

“A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta.”

―Katherin Andrea Murcia

1A.

“Debido a que no sabemos cuándo moriremos, pensamos en la vida como un pozo inagotable. Sin embargo, todo pasa sólo un cierto número de veces y, en realidad, muy pocas. ¿Cuántas veces más recordarás una tarde de la niñez, una tarde que se volvió una parte tan profunda de tu ser, que no concibes la vida sin ella? Tal vez cuatro o cinco veces más. Tal vez ni siquiera eso. ¿Cuántas veces más verás salir la luna llena? Tal vez veinte. Sin embargo, todo parece ilimitado.”

El cielo protector (The sheltering sky), (1949), Paul Bowles

1B.

Pasión

“Debido a que no sabemos cuándo moriremos, pensamos en la vida como un pozo inagotable. Sin embargo, todo pasa sólo un cierto número de veces y, en realidad, muy pocas. ¿Cuántas veces más recordarás una tarde de la niñez, una tarde que se volvió una parte tan profunda de tu ser, que no concibes la vida sin ella? Tal vez cuatro o cinco veces más. Tal vez ni siquiera eso. ¿Cuántas veces más verás salir la luna llena? Tal vez veinte. Sin embargo, todo parece ilimitado.” ― El cielo protector (The sheltering sky), (1949), Paul Bowles  

¿Qué habrá sentido el autor al escribir esto? Son preguntas que muchos se podrían hacer, alguna vez, cuando leyeron algo que les gustaba; tengo sentimientos de querer conocer más a fondo los pensamientos de esas pesonas, qué les causa tanta pasión, por qué sienten la necesidad de expresarlo de esa manera y cómo llegan a plasmar una bella idea en papel o lienzo, incluso en una historia donde puede que salgan sus fantasías. Todo es un misterio, a veces ese es el encanto, lo que apasiona, el hecho de no saber, de querer descubrir y entender cual es el significado de aquello que nos intriga.

―Diana Estefanía Garzón

1C.

¿Cómo compaginar 
la aniquiladora 
idea de la muerte 
con ese incontenible 
afán de vida? 

¿cómo acoplar el horror 
ante la nada que vendrá 
con la invasora alegría 
del amor provisional 
y verdadero? 

¿cómo desactivar la lápida con el sembradío? 

¿la guadaña 
con el clavel? 

¿será que el hombre es eso? 
¿esa batalla?

―Felipe Quintero

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