Carta abierta de la Resistencia, en clave de mujer

Para Angela María Robledo, representante a la Cámara y ex fórmula vicepresidencial de la Colombia Humana, hay un horizonte que reclama cambios y resistencia: una lucha colectiva en clave de mujer que reivindique la diversidad y que se amalgame con un reconocimiento del cuidado de la vida y la tierra.

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Ángela María Robledo

@angelamrobledo

Psicóloga y representante a la Cámara. Ex fórmula vicepresidencial del candidato Gustavo Petro.

10.08.2018

La nueva situación política en Colombia a partir de la posesión presidencial de Iván Duque, y la reconfinguración de las fuerzas de oposición, hace de la resistencia una necesidad imperativa para la defensa de la vida, de la paz y de la justicia. Esa misma resistencia, permanente y cotidiana, es el terreno en el que realizamos, desde ahora, el cambio que proyectamos.

El nuevo gobierno llega con desafíos profundos. La crisis estructural causada por el modelo neoliberal dependiente de los combustibles fósiles y sus consecuencias sociales, se agudizará con la aplicación de las medidas anunciadas en su campaña. Enfrentar con políticas públicas de largo aliento la desigualdad, pues Colombia es hoy uno de los países más desiguales del mundo. Igualmente, el nuevo gobierno inicia con una grave crisis de legitimidad que el Centro Democrático y el expresidente Uribe no han logrado resolver como han querido, negando el conflicto, negando la paz y negando los compromisos insoslayables con la verdad para las victimas y la sociedad.

En contraste, la oposición se ha reconfigurado al desmoronarse fantasmas que marcaron “techos” en el pasado para las fuerzas alternativas. Hoy tenemos un horizonte de transformación que convoca con mayor amplitud reivindicaciones e iniciativas diversas, lo que ha dado forma a una oposición más fuerte,  con una vocación de gobierno indiscutible.

"Para esa sociedad activada, es claro que el poder no puede comprenderse sólo en los aparatos del Estado como el ejército, la policía, o las instituciones de justicia."

Sin embargo, en la actual situación creo que es fundamental reconocer que tenemos una sociedad cuya activación, aunque atacada por el asesinato sistemático a los y las líderes sociales, está significando la verdadera resistencia frente a las amenazas de un proyecto de recomposición uribista que quiere acabar con las libertades, los derechos y las garantías. Es la resistencia desde la  movilización pacífica, creativa y convocante, más allá de la oposición que podemos hacer en el Congreso de la República, lo que puede contener un proyecto que necesita fabricar un desastre análogo al que legitimó la Seguridad Democrática en el 2002, para justificar el regreso del “embrujo autoritario”, asi sea en cuerpo ajeno.

Para esa sociedad activada, es claro que el poder no puede comprenderse sólo en los aparatos del Estado como el ejército, la policía, o las instituciones de justicia. Las relaciones entre hombres y mujeres, en la familia entre padres e hijos, en las parejas, entre el que sabe y no sabe, etc., son el escenario real de las opresiones inducidas por las estructuras de poder. Éstas nos exigen a cada instante una resistencia continua, diversa y multiforme para enfrentar “la dominación lúgubre y estable de un aparato uniformador”, como nos lo recuerda Michel Foucault. Es en la resistencia, entonces, donde nos constituimos como las ciudadanías libres que proyectamos y trabajamos por  el cambio que necesitamos.

"La tarea ahora y hacia adelante será mantener la resistencia articulada con la oposición."

Las microluchas que damos a diario por la tierra, por dignidad, por el respeto y la igualdad son ya la forma en que además de resistir al gobierno y resistir a la hegemonía de su discurso comenzamos a ejercer el poder que nos corresponde acudiendo a la palabra, a la alegría, a la vehemencia, al diálogo, a la defensa de lo común y la valoración de lo distinto. Eso supone resistir en clave de mujer, con una fuerza colectiva que se nutre de la cotidianidad . Estas luchas feministas se amalgaman con las luchas por el reconocimiento del cuidado de la vida, del agua, del medio ambiente y contra el cambio climático.

La tarea ahora y hacia adelante será mantener la resistencia articulada con la oposición en las instituciones, sin sustituirla ni cooptarla, sino trabajando para que continúe siendo el corazón latente de la Colombia que ya se instaló en el horizonte: humana, digna y en paz. Mi compromiso, sin duda, es servirle a esa causa como lo he hecho siempre.

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