10 mandamientos para entender las elecciones en Francia

Este domingo los franceses votan la primera vuelta de sus elecciones presidenciales. De allí saldrán los dos candidatos que se enfrentarán el 7 de mayo. Aquí un pequeño manual para entender estas elecciones tan fuera de lo común.

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Charlotte de Beauvoir

20.04.2017

1. Tener el corazón bien agarrado

27 de noviembre de 2016: todo parece resuelto. Los Republicanos, el mayor partido de derecha,  acaba de seleccionar a su candidato presidencial después de unas elecciones primarias. François Fillon fue elegido y François Fillon será el próximo presidente de Francia.

O por lo menos todo parece indicarlo. Los socialistas llegan sin muchas opciones y con un presidente extremadamente impopular. François Hollande tiene apenas 15 % de opiniones favorables en ese momento. Y como desde hace 50 años socialistas y derecha republicana -no extremista- se turnan el poder sucesivamente, ahora es el turno de los segundos.

2. Ver al favorito caer de su trono

25 de enero de 2017: todo parece irse al piso. El periódico Le Canard enchaîné revela que François Fillon contrató a su esposa como asistente parlamentaria cuando era congresista. Nada ilegal allí; contratar a sus familiares es una práctica común – aunque poco moral – entre los congresistas franceses.

El problema es que la misma Penelope Fillon había declarado en el 2007 durante una entrevista que nunca fue la asistente de su esposo. Además, todo parece indicar que no hay pruebas de su trabajo en el Congreso. Eso sí es ilegal. Se llama “empleo ficticio”.

A partir de allí y hasta hace muy poco, el “Penelopegate” ha capturado toda la atención de los medios y ha opacado el resto de la campaña. Este affaire se desplegó en las portadas de los periódicos trayendo cada vez más revelaciones escandalosas. Que Penelope también trabajó en una revista, propiedad de un empresario amigo de Fillon, millonario e influyente. Allí, durante año y medio ganó 5000 euros al mes, pero solamente entregó unas pocas notas de lectura y nunca apareció en las oficinas de la revista. Que dos de los hijos de la pareja también fueron contratados como asistentes parlamentarios mientras eran estudiantes o tenían trabajos de tiempo completo. En total, las remuneraciones de los familiares de Fillon en esos trabajos están cerca del millón de euros.

François Fillon, en una entrevista televisiva, declaró en febrero que no renunciaría a su candidatura a menos de que fuera inculpado por la justicia. Luego se retractó. El 14 de marzo, un juez lo inculpó por malversación de fondos públicos y receptación de bienes sociales, pero aún así, Fillon mantuvo su campaña y defendió su candidatura de lo que calificó como un “complot”.

Francois Fillon candidato del partido Republicano. Foto: Wikicommons.

3. Entender por qué importan los sacos de François Fillon 

Cuando se busca, se encuentra. Toda la prensa se puso a investigar a François Fillon y dio con que un amigo generoso le había regalado ropa. Trajes de 7.000 euros, pantalones de 2.500 euros, sacos de cachemira de 2.000 euros. Una factura total de 48.500 euros pagada en efectivo a una de las sastrerías más elegantes de París. “Un amigo me quiso regalar unos trajes. ¿Cual es el problema?”, se enfadó Fillon cuando un periodista lo confrontó.

El problema es doble. Por un lado, el amigo generoso resultó ser un abogado muy influyente en los negocios franceses en África. ¿Qué tipo de contraprestación estaría esperando una vez Fillon fuera elegido presidente? Ahora que fue revelada su identidad, parece que no obtendrá ninguna. El abogado salió del país y confesó a la prensa haber recibido presiones políticas de parte del equipo de Fillon y de Fillon mismo para que negara haber pagado esas prendas.

Y por el otro, los franceses descubrieron una nueva faceta de François Fillon con esos affaires. Hasta hace tres meses, era una persona más bien discreta. Un católico de derecha, alguien poco carismático que pocas veces da de qué hablar a la prensa. Un ciudadano irreprochable. Los electores no tenían idea de los lujos que se daba el candidato.

Su predilección por la plata cuadra poco con su programa de austeridad para el país. Reducción drástica de puestos de funcionarios públicos, aumento de la edad legal de retiro, disminución de los gastos públicos de salud. ¿Cómo pedir tantos esfuerzos a los franceses cuando uno mismo disfruta de sacos que cuestan 6 millones de pesos?

"En las elecciones pasadas ya se conocían los finalistas a estas alturas de la competencia. Por primera vez, hay cuatro posibles ganadores"

4. Asistir a la caída del Partido Socialista

¿Cómo hacer campaña para el partido político de un presidente aborrecido por los electores? Este desafío casi imposible le tocó a Benoît Hamon, candidato socialista elegido en enero durante en las elecciones primarias del partido.

Hamon es un heredero sin serlo.  Hollande lo echó de su Gobierno por ser “pedrero”. Tal como llamaron a ciertos socialistas que se opusieron abiertamente a la política económica y social de un presidente demasiado derechista para ellos. Sin embargo, fue ministro de Hollande y no puede negar del todo el legado que esto le deja.

Así, Hamon se ha visto atenazado dentro y fuera de su partido. A su izquierda, Jean-Luc Mélenchon, el candidato de la “Francia insumisa”, es mucho más carismático. Ha ganado puntos en los debates y hace un par de semanas ganó muchos más en las encuestas, superando a Hamon de lejos.

Y a su derecha…

Benoît Hamon candidato del partido socialista. Foto: Mutualité Française @ Flickr.

5 . Ver más allá de los partidos tradicionales

… Emmanuel Macron también le quita votos.

Macron es un ornitorrinco en la política francesa. Cuando era miembro del partido socialista, entre 2006 y 2009, ejercía en la vida civil como banquero. También fue Ministro de Hollande, pero renunció a su Gobierno el año pasado para montar su propio movimiento político. Macron se no declara“ni de derecha, ni de izquierda”. Se parece a lo que podría ser el centro-derecha: propone una política económica liberal y pragmática, pero no apunta a acabar del todo con los logros sociales adquiridos en Francia.

Es un hombre joven y enérgico: tiene 39 años. Nunca ha sido elegido, pero con su personalidad y su propuesta ha sabido seducir a los franceses. Hace meses que va de segundo en las encuestas, justo detrás de la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen.

En el paisaje político francés, llama la atención el surgimiento repentino de una fuerza que apenas acaba de cumplir un año. Desde los la década de los 60, socialistas y Republicanos siempre han estado presentes en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, con la excepción notable del año 2002, cuando alcanzó a llegar la extrema derecha. Este año, es probable que ninguno de esos partidos tradicionales tenga representación.

Emmanuele Macron candidato del partido En Marche!. Foto: Wikicommons.

6. Temer o no temer la llegada al poder de la extrema derecha

Si no están esos partidos tradicionales en la segunda vuelta, es también porque se espera que esté delante de ellos el Frente Nacional, el partido de extrema derecha representado por Marine Le Pen.

Ya parece establecido, por lo menos en la mente de los Franceses. La extrema derecha -que proponer salir de la Unión Europea, volver al franco y eliminar la ayuda medica del Estado a los indocumentados- nunca había tenido tanto favoritismo.

La pregunta ahora es si llegaría a ser elegida en la segunda vuelta. Todas las encuestas dicen que no. Hay un techo de vidrio, abundan los expertos. No más del 30 % de los franceses estarían listos para votar por Le Pen. Pero también dicen que hay una subestimación del voto extremista en las encuestas. Malditas encuestas.

Marine Le Pen candidata del Frente Nacional. Foto: Wikicommons.

7. Desconfiar de las encuestas sin poder dejar de verlas

Brexit, Trump, el NO colombiano. Las encuestas de opinión han demostrado este año sus limitaciones. En Francia también. Esta vez, los encuestadores se equivocaron en ambas elecciones primarias. No habían anunciado las victorias de Fillon ni de Hamon.

A pesar de todo, las encuestas siguen jugando un papel importante en esta elección. Alimentan la campaña y crean una dinámica. Una fuerza irresistible lleva los candidatos, los medios y al publico a esperar con ansiedad el próximo barómetro. ¿Mélanchon ya alcanzó Fillon? ¿Cuántos puntos ha bajado Hamon? ¿Sigue Le Pen arriba? Queremos saber.

8. Sobrevivir al final de infarto

Hasta el miércoles 19 de abril, así van las intenciones de voto de los franceses:

Marine Le Pen: 22,5 %

Emmanuel Macron: 23 %

François Fillon: 19,5 %

Jean-Luc Mélenchon: 19 %

Benoît Hamon: 8 %

Si el socialista Hamon ya parece fuera de competencia, es imposible discernir entre el cuarteto de cabeza. El margen de error es demasiado amplio para aventurarse con pronósticos. El candidato de extrema izquierda, Jean-Luc Mélenchon, ha logrado una remontada espectacular en las últimas semanas –tenía el 10 % hasta hace un mes– y otras encuestas ya lo ponen a la altura de François Fillon.

Al estrés de la incertidumbre se añade el desconcierto de la novedad. En las elecciones pasadas ya se conocían los finalistas a estas alturas de la competencia. Por primera vez, hay cuatro posibles ganadores. Es una consecuencia de esta campaña 2017, en la cuál, tal como escribe el diario Le Monde en un editorial,ningún candidato ha logrado presentar un proyecto lo suficiente movilizador, ni imponer un tema lo suficiente destacado como para cristalizar el debate nacional”. Antes de concluir, “hay que admitir que existe un riesgo: la elección presidencial se juega sobre una mano de dados, o más precisamente sobre millones de manos de dados, lanzadas por electores despistados al cabo de una campaña tan oscura como pobre”.

Jean-Luc Mélenchon candidato del movimiento 'Francia insumisa'

9. Entender la clave del voto 

 Y allí está la clave del domingo. Esta campaña tan desconcertante trajo dos cosas con ella. La primera es un nivel de indecisión muy alto en el electorado y mucho más elevado que el de las elecciones pasadas. Uno de cuatro votantes todavía no sabe a quién le dará su voto. La segunda es la abstención. Se estima que 28 % de los franceses no votará, cifra que resulta bastante alta para los estándares del país.

10. Ver más allá de las presidenciales

La competición democrática no acaba el 7 de mayo con la elección del presidente. En seguida, llegan las elecciones legislativas que renovarán al congreso francés. Estas también tendrán dos vueltas, una el 11 de junio y otra el 18.

Si bien el protagonismo lo tienen las elecciones presidenciales y esta campaña aún no ha empezado realmente, tampoco es que sea de menor importancia. Será muy difícil para el nuevo presidente, sea quien sea, gobernar sin una mayoría en el Congreso nacional.

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