Performance según “La Fulminante”

La performance altera las nociones de normalidad. Cuestiona lo real, reconfigura lo existente, dota de otro sentido aquello que se interviene. La artista colombiana Nadia Granados, una de las asesoras del Laboratorio de Periodismo Performático, reúne sus apreciaciones.

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Nadia Granados

www.lafulminante.com

Maestra en Artes Visuales UNAM

05.08.2019

Un vaso.
La gente ve un vaso.
¿Qué más hay allí?
Es algo que se puede quebrar, transparente o no, es un objeto contenedor de líquidos para consumo humano. Ha sido diseñado.
Está hecho a la medida de la  mano.
Un vaso o 10 o 100.
Acciones en relación a mi cuerpo: derramar, quebrar, beber, llenar, vaciar.
¿A qué puedo asociar esa acción?
Violencia, fragilidad, vulnerabilidad.
No es lo mismo romper un vaso dejándolo caer, que lanzándolo contra un muro o reventarlo  contra mi cabeza.  

La  performance tiene en cuenta al cuerpo humano como base fundamental de todo acto de significación y comunicación. Es un modo de hacer arte que se construye a partir de la relación física de la acción,  para resignificar la manera en que actúan los cuerpos, en relación a el diseño y la funcionalidad de los objetos, los espacios, las sustancias entre otros, por medio de una serie de actos planificados que el artista ejecuta en un tiempo y espacio determinado. Muchas veces en un contexto para alterar situaciones. 

"En la performance el artista tiende a convertirse en un analista propositivo de estrategias que dan nuevos sentidos y significados a todos los elementos semióticos."

Lo fundamental en una performance es la acción que altera las nociones de normalidad para lograr una lectura nueva y lo hace por medio de metáforas. Entonces, así como trabajamos con objetos, espacio y sustancias, también resignificamos y reconfiguramos las estructuras de las situaciones sociales, de los discursos, de los contenidos mediáticos. 

Acercándose a esta manera de ver las situaciones y la realidad como una estructura, el Manual de la Guerrilla de la Comunicación (A.F.R.I.K.A 2000) ofrece y analiza una serie de tácticas antisistema practicadas por diferentes colectivos del movimiento antiglobalización relacionados con acción directa y nuevas tecnologías. 

La guerrilla de la comunicación es un concepto que pretende reconfigurar los códigos de representación para desestabilizar el orden establecido por esos mismos códigos. La reestructuración que proponen se basa en el “Gramática Cultural”, térmimo usado  para referirse a todo el marco de reglas y de convenciones que regulan las interacciones y relaciones sociales, las representaciones de objetos y espacios, y el transcurso normal de las situaciones socialmente convenidas. 

A través de esta metáfora se adapta  la concepción de la gramática como sistema de reglas que aprendemos de manera inconsciente y que cumple con la función de  estructurar y determinar el uso y la interrelación de los elementos de los enunciados lingüísticos y la traslada a este otro sistema de reglas tan poco cuestionado que articula las relaciones e interacciones sociales. A partir de esta fórmula aprendemos la secuencia del transcurso regular en que deben producirse nuestras relaciones sociales y nuestros comportamientos  

Quien practica las reglas de la gramática cultural en la comunicación —no solo de una forma inconsciente sino que las utiliza de manera creativa— puede usarlas para sus propios fines:  instrumentalizarlas o tergiversarlas para llenarlas con contenidos discordantes. 

( A.F.R.I.K.A GROUP, 2000).

Hoy los medios se presentan generadores omnipresentes de gramática cultural: una fuente enorme de códigos de alcance masivo. De esta manera lo que se exhibe en ellos tiene una incidencia enorme sobre la población que los consume. 

La comunicación planteada en una sola vía, vertical, que se dirige a espectadores pasivos, plantea un panorama preocupante; pero la experiencia de diferentes iniciativas que cuestionan estos medios generando un punto de vista crítico, abre posibilidades de transformación social desde la apropiación y reestructuración de contenidos que pueden incidir en diferentes poblaciones, utilizando diversos formatos de divulgación, tanto virtuales como físicos, con un lenguaje  inesperado y por lo mismo impactante que, como apunta Nina Felshin, se originó en el arte crítico posmodernista de resistencia con la intención de hacer visibles las relaciones entre poder y conocimiento; del que los actuales performers se apropian con más y mejores herramientas a su disposición para alcanzar los mismos objetivos: no producir objetos para colección sino lecciones para la memoria individual y de ser posible colectiva

Gracias a estas formas diversas de activismo que asumen lo público como una herramienta y un lugar, y se fundamentan en estrategias para accionar muchas veces inspiradas en el entendimiento y asimilación de los códigos de la gramática cultural (A.F.R.I.K.A GROUP, 2000) así como la utilización de diversos  medios como plataformas de divulgación de diferentes materiales; el arte del performance se ha diversificado y fortalecido saltando nuevamente fuera del cubo blanco, lugar donde vino a caer después de su domesticación, aunque su intención inicial era desestabilizar estos sistemas de poder y representación para  abrir el arte a lugares no convencionales, al final los artistas de performance terminamos cayendo una y otra vez en los espacios institucionales en los que muchas veces nuestras piezas se usan como entretenimiento exótico para abrir el cóctel de las inauguraciones. Al respecto Umberto Eco, cuando propone las guerrillas comunicativas, llama la atención sobre la necesidad de utilizar una estrategia que priorice al receptor permitiéndole el papel de interlocutor:

“[…] precisamente en el momento en que los sistemas de comunicación prevén una sola fuente industrializada y un solo mensaje, que llegaría a una audiencia dispersa por todo el mundo, nosotros deberemos ser capaces de imaginar unos sistemas de comunicación complementarios que nos permitan llegar a cada grupo humano en particular, a cada miembro en particular, de la audiencia universal, para discutir el mensaje en su punto de llegada, a la luz de los códigos de llegada, confrontándolos con los códigos de partida”.* (Eco, 1986).

Estas guerrillas comunicativas enfrentan al monopolio de la comunicación con diferentes armas que han sido desarrolladas en respuesta a necesidades vinculadas a luchas por reivindicaciones sociales, y muchas veces inspiradas en los mismos formatos usados por el poder hegemónico: publicitarios, artísticos, gráficos, espectaculares, performáticos…

Se constituye por  una serie de elementos con características legibles que pueden ser manipuladas para indagar por nuevos significados. El producto final busca hacer una declaración específica frente a esas nociones de realidad y sobre por qué mucho de aquello que pasa por “normal”, merece ser cuestionado. 

En la performance el artista tiende a convertirse en un analista propositivo de estrategias que dan nuevos sentidos y significados a todos los elementos semióticos. Utiliza una nueva narrativa que se nutre de multiplicidad de fuentes, de archivos, de reciclaje, de apropiaciones y que incluso abre escenarios móviles o públicos virtuales. Se ejecuta un  proceso de postproducción reflexivo que incluye también comportamientos, identidades y dispositivos tecnológicos.

Los modos de creación y circulación de la performance muchas veces trascienden el momento escénico y el espacio museístico. Una artista posporno como Diana J. Torres (Madrid, 1981) es un buen ejemplo, ella ha trabajado desde sus performances pornoterroristas presentados en teatros en varias ciudades, haciendo talleres de diferentes temas desde una perspectiva transfeminista y activando reflexión crítica por medio de sus escritos publicados online y en libros impresos. Un tipo de artista nómada que logra la movilidad por medio de solidaridades relacionadas con la empatía y de la que al mismo tiempo se puede encontrar mucha información acerca de su producción en Internet.

Las redes sociales y los espacios virtuales son ahora el escenario de muchxs artistas que usan los canales digitales como lugar de exhibición de su obra. La posibilidad de circulación es mucho más amplia gracias a la Web, un tipo de extensión que abre posibilidades de acceso a públicos a nivel transnacional. Los memes, por ejemplo, podrían hacer parte de una acción performática según la intención con la que estén construidos, lo mismo pasa con plataformas como Youtube o cualquier otra, que soportan contenido que podría llegar a convertirse en performance según sea la manera en que se revisa y se resignifica con fines críticos o simplemente como se restructure el sistema de imágenes y contenidos. 

Internet se ha convertido en un espacio público  en el que el registro de la performance puede circular, muchxs artistas  exhiben su trabajo en las redes sociales frente a espectadores que puede opinar/reaccionar a partir del registro. Internet es  un lugar para hacer video performance o soportar sus creaciones, puesto que allí circulan millares de discursos sobre el cuerpo mostrado en formato audiovisual,  millones de usuarixs en exposición constante, exhibiendo su cotidianidad frente a sus cámaras de video portátiles, publicándose por millares, por lo tanto, hacer piezas de perfomance  en esa virtualidad como un espacio público de alto alcance es algo que tiene mucho sentido.

No se trata únicamente de construir creaciones nuevas, sino también de reinterpretar las creaciones existentes; no se trata solo de la creación performática o audiovisual, se trata de las reacciones que estos actos producen en la audiencia, incluso, en la activación de esa audiencia por medio de estrategias. No solo  se trata de crear actos para ser vistos por una audiencia de lo espectacular: este modo de arte que nos interesa desarrollar se inserta en la sociedad como parte de un movimiento que intenta generar cambios y que participa desde el cuerpo y la presencia del creador integrado a la colectividad como uno más del grupo que aporta desde sus saberes, desde su lugar en el mundo, teniendo en cuenta los relatos que nos edifican como sujetos sociales.

Esta  manera de hacer performance se genera a partir de  un análisis de la información que contienen los productos creados por la sociedad de consumo. Es ver cada cosa que existe en esa esfera como un algo construido soportado por una estructura y esa estructura como un material maleable que al modificarse por medio de la acción performática puede generar pensamiento crítico. Importante anotar aquí que no  todas las personas que hacen performance están interesadas en eso. 

La performance asumida como instrumento de intervención política o como  una estrategia de comunicación popular se convierte en un modo de hacer económico y efectivo frente al monopolio de la información y  la manipulación de nuestros deseos en los tiempos de la Guerra Simbólica. 

La comunicación popular es aquella que se construye desde la gente, desde las bases, las plazas públicas, los grupos de estudio, las organizaciones sociales… y no desde las élites. Nace como una respuesta a los monopolios de la información. La performance puede ser un canal para generar estrategias de comunicación popular partiendo incluso de la base de que puede ser bastante económico, mucho más que montar una radio o una revista, pues basta con un cuerpo pensante y comprometido que esté decidido a hacer intervenciones persistentes, porque solamente en esta persistencia algo tan pequeño como un cuerpo haciendo algo se hace grande, incluso pensando en asuntos como el contagio a otrxs cuerpxs de esa motivación. O de muchxs cuerpxs accionando juntxs. Asimismo, puede alimentar procesos de otras disciplinas como el caso de cuerpos gramaticales, por ejemplo. 

Por ser un arte que vincula la critica de los social desde lo corporal,  también se relaciona intensamente con la historia del arte feminista, pues en su esencia este tipo de arte cuestiona  las construcciones de género e identidad, la cosificación del cuerpo de las mujeres, los estereotipos, la naturalización de la violencia machista, los sistemas de representación… Las artistas feministas trabajan muchas veces desde sus propias experiencias, bajo la consigna “Lo personal es político”  buscando generar reflexión sobre situaciones relacionadas con sistemas de opresión patriarcal por medio de procesos de resignificación.

Todos esos cuerpos que generan constante activación, que cuestionan a través de la metáfora, que actúan con otros buscando cambios, que desestabilizan las estructuras del poder, son cuerpos que funcionan como armas de comunicación alternativa. 

Artistas performáticos que puedan ser un buen ejemplo de lo que estoy diciendo hay muchos, recomendaría a Valie Export, Guillermo Gómez Peña, Hija de Perra,  Yes Men, Yolanda Domínguez, Diamanda Galas, Guerrilla Girls, Pedro Lemebel, Constanza Camelo, Narcisisster, Peaches, Annie Sprinkle, Lydia Lunch, La congelada de Uva, Jesusa Rodríguez, Naomi Rincón Gallardo, Lukas Avendaño,  Johan Mijail, Violeta Luna, Coco Fusco, Xandra Ibarra, Felipe Leche de Virgen, Débora Castillo, Caldo de Cultivo, José Alejandro Restrepo, Fernando Pertuz, El Cuerpo Habla,Liliana Angulo, La red Comunitaria Trans, Tina Pit, Lady Zunga, Mapa Teatro, Edinson Quiñonez  y más. 

Hay que anotar que no todxs lxs artistas que hacen performance están interesadxs en generar reflexión crítica ante los acontecimientos sociales o políticos, de hecho, en algunas piezas de mi propio trabajo, yo misma busco lo absurdo, el extrañamiento, obras en las que la posibilidad de interpretación queda más abierta. El lugar de crítica no siempre es panfletario o literal. Nos relacionamos desde diferentes niveles de aproximación, que van desde lo experimental, investigativo, analítico, hasta el activismo y la participación directa en los movimientos sociales, a partir de archivos, noticias, coyunturas, historias, estadísticas, etc. Es ahí donde está el puente con el periodismo, estos son algunos ejemplos:

Iniciativas de performance que influyeron en cambios sociales y que lograron movilizar mucha gente.

El siluetazo

 Lava la Bandera 

Una acción participativa que nació por iniciativa de un grupo de artistas llamado Colectivo Sociedad Civil.

https://hemisphericinstitute.org/en/e-misferica-31/buntix.html

Jesusa Rodríguez

Artista de performance Mexicana, una de las más grandes, ahora es Senadora. 

 Jaime Garzón 

Siempre he dicho que él es el artista de performance más grandioso que ha dado Colombia y es un gran ejemplo de lo que es el periodismo performático.

 Yo misma:

Nadia Granados. 1978. 

Maestra en Artes Visuales UNAM 2019.
Artista de video, performance y Cabaret político Multimedia
www.lafulminante.com www.nadiagranados.com

Mi práctica artística plantea preguntas a las estrategias de manipulacioón que existen detraás de diferentes sistemas de representacioón que circulan en los mass media (noticieros, campañas políticas, discursos audiovisuales sobre el amor romántico, publicidad, narcotelenovelas…) y hago una critica directa a estas estructuras de poder simbólico utilizando recursos audiovisuales por medio de actos de re significación. 

Desde el año 2010 he trabajado un proyecto llamado www.lafulminante.com, con un personaje creado a partir de  los estereotipos sociales que constituyen a la mujer latina sexualmente provocativa, una mujer extraída de las fantasías eróticas construidas por los mass media y la pornografía, quebrando estos clicheés de la sensualidad con acciones donde se cruzan lo obsceno y lo grotesco para generar nuevas lecturas sobre estas corporalidades en relacioón con temas políticos. 

Mi trabajo es a la vez performativo y tecnológico, creo performances para distintos tipos de escenarios de acceso público como la web,  el cabaret, galerías, la calle, usando recursos asociados a la performatividad de geénero y la guerrilla de la comunicacioón.

Desde el año 2015 he estado dirigiendo laboratorios de creación colectiva de Cabaret Político Multimedia, con grupos de mujeres artistas y activistas, desde una perspectiva trans feminista, entendiendo la performance como una herramienta de comunicación alternativa en la que el cuerpo es protagonista. 

Mi trabajo ha sido presentado en exposiciones colectivas, festivales de video, cine experimental y performance, tambieén en teatros, museos, universidades, centros culturales, espacios independientes y espacios públicos.
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 * ECO UMBERTO. LA ESTRATEGIA DE LA ILUSIÓN. Penguin Random House Grupo Editorial España, 2012

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