Martín Caparrós: notas de una charla

El cronista argentino estuvo en la Universidad de los Andes para hablar de su trabajo. Apuntes sueltos de lo que le llamó la atención a una aprendiz de periodismo.

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Gabriela Carrasquilla

18.02.2013

Martín Caparrós ejerce el periodismo hace 39 años. Empezó a los 16 años por una casualidad. Hoy en día es uno de los cronistas argentinos más importantes de Latinoamérica.

Caparrós estuvo en la Universidad de los Andes conversando con algunos estudiantes de la maestría en periodismo del CEPER. Aquí algunos destacados de su charla de casi dos horas, guiada por Omar Rincón.

Qué la escuela no interfiera con tu educación

“Yo nunca estudié periodismo. Estudié otras cosas, serias. En 1984  me invitaron a dar una charla en la primera escuela de periodismo que se hizo en Argentina en la Universidad de la Plata (todo lo demás eran institutos privados muy sospechosos).  Yo fui y empecé diciendo que mi primer jefe, Rodolfo Walsh (a quien habían matado en la dictadura), siempre decía que el no tomaría a nadie que saliera de una escuela de periodismo. Porque un periodista puede ser cualquier cosa, pero no puede ser un tarado y alguien que cursa una escuela de periodismo es un tarado. Las técnicas necesarias para ser periodista se aprenden en seis meses  lo importante es leer y leer y leer. Después viene saber cosas. Por eso, siempre me pareció un poco rara la formación de carreras de comunicación.”

La ilusión del cronista

“El rol de los supuestos cronistas exitosos es catastrófico porque hace pensar que lo que hacen los periodistas es eso, y la verdad sea dicha, la mayor parte del periodismo no es eso. Muchas veces son trabajos mas aburridos y hogareños. […]Por lo general en la Fundación [Nuevo Periodismo Iberoamericano] se pinta una especie de periodismo rosa maravilloso lleno de aventuras, asechanzas y éxitos. El problema de eso es que los asistentes a los talleres (muchos, periodistas de diario) dejan el trabajo aburridísimo que hacen para buscar lo que hace John Lee Anderson”.

Malditas comas

“Tengo instituido un premio para aquel trabajo en el cual no haya ninguna coma entre un sujeto y un predicado. Las comas son un carnaval permanente. No hay nada tan injustamente malbaratado como las comas en la escritura en nuestros países. Ponemos comas como quien siembra maíz en un campo desierto. No hay nada peor que una coma entre un sujeto y un predicado. Hasta hoy no he entregado el primer premio. Es triste.”

El arte olvidado de ver y (d)escribir

“Insisto que una crónica también produce información. Una de las habilidades y destrezas que eso supone es insertar esa información sin que todo el ritmo narrativo se vaya al carajo. En el momento que hay que dar los datos, es el momento en el que todo el ritmo del texto se desbarranca y cae. La descripción es el patito feo de la escritura.  Es una técnica que vale la pena trabajar porque da muy buenos resultados pero mucha gente no lo hace”.

 Yo

“No hay narración sin sujeto que la produzca. Y este sujeto, no por maldad, sino porque no hay otra forma de hacerlo, interviene en esta narración y la define. Seguramente según su mas leal saber y entender, pero tiene que saber lo que vale la pena ser contado, cómo contar, dónde poner los acentos, las prioridades. Decir una cosa y no otra”.

 ¿Corto o largo?

“Una de las grandes verdades reveladas sobre Internet que siempre te dicen, es que la gente en Internet tiene que publicar textos cortos, cuando en realidad, una de las cosas interesantes de Internet es que cabe todo. Uno de los textos mas leídos en mi blog fue un texto de 90,000 caracteres, lo cual desmiente absolutamente la idea de que la gente no lee cosas largas en internet. No lee cosas malas pero eso es otro problema”.

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