Kutxi Romero: un albañil con suerte

El líder de la banda Marea pasó por Colombia. Conozca a uno de los cantantes más peculiares de la escena musical española, un flamenco entre borracho, poeta y loco.

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Juan Serrano

13.02.2012

Kutxi Romero es un caso único en el rock español. Una mezcla rara entre gitano andaluz, un par de brochazos de Robe Iniesta, voz cancerígena a lo Tom Waits y un poeta bukowskiano. Uno de los mejores letristas del rock español en la actualidad. Su banda Marea es ante todo él: sus letras a veces incomprensibles, su carisma, su voz. Es él la energía rotunda de la banda navarra. Todos sus integrantes tienen su propio peso (y eso queda más claro que nunca en la fuerza instrumental de En mi hambre mando yo, su nuevo disco), pero están en cada estrofa al servicio de la personalidad de su voz. La cuestión es simple: sin Kutxi no hay Marea.

‘El Kutxi’ ha hecho de su cantar ronco y ajado una condición del alma. Una voz tabaquera que denota honestidad brutal, que combina la dulzura y calor de un beso con el salvajismo de un mordisco; la miel y la hiel, la rosa y la espina. Las zonas más azules de su ronca voz sobresalen en sus canciones acústicas o en las estrofas eléctricas más limpias; gritos desgarrados se escuchan en los cantos más flamencos mientras que el lado de su voz más frenético y punzante atraviesa toda la discografía de esta banda de Rock española.

José Romero (el nombre con el que lo bautizaron) era un peón de albañil en Berriozar (Navarra), su pueblo natal. Allí alternaba su trabajo cantando en algunas bandas menores de punk local. Sin embargo, no se sentía musicalmente a gusto. Como lo explica él mismo en un texto publicado en la página oficial de Marea: “después de haber pasado los últimos cinco años cantando en bandas de Berriozar como los punkis A. T. Z o los trashers Kintal y harto de darme cabezazos contra todo, decido montarme mi propia película, una banda acorde a mis gustos con gente que le guste el rokanrolillo de siempre, el de tó la vida”. Eduardo (El Piñas) era su colega en la construcción pero no tenía idea de tocar ningún instrumento. Con la idea de formar una nueva banda, Kutxi le regaló un bajo a El Piñas porque, según él, el que baila bien tocará bien el bajo y El Piñas era desde entonces un espléndido bailarín. Después llegaron César, Alén y el Kolibrí Díaz con sus instrumentos y a los seis meses estaban grabando –con todas las limitaciones musicales y económicas- La Patera, su primer disco de 1999.

Desde entonces mucha agua ha corrido debajo de este puente.  Con 14 años de carrera musical, 6 discos y miles de kilómetros en la furgoneta, han hecho credenciales de sobra para sacudirse el estigma de no ser más que unos imitadores inteligentes de Extremoduro, influencia que, por lo demás, siempre han reconocido a la hora de hacer sus canciones. Marea tiene hoy luz y vuelo propio: con su disco más reciente En mi hambre mando yo (“el mejor disco de rock de los últimos…si hoy estamos a jueves…150 años”, dice Romero) son segundos en ventas en España después de Amaral, la popular banda de pop rock de Zaragoza, lo cual no está nada mal para alguien que como el Kutxi ha defendido públicamente la piratería de discos: “cuando alguien me dice: ‘Kutxi, tus discos están muy caros’, le digo: ‘bájatelos de internet’. La música se hizo para ser escuchada”.

Romero rehuye de la exposición mediática: “sí, claro, nos llaman de algunos programas. Pero contestamos que no nos apetece, que me hace gordo la tele”. Sin embargo, disfruta vivir de la música y haber abandonado del todo la albañilería. Ha dicho que no vive de hacer lo que le gusta sino de lo que se le da la gana, y lo suele explicar de la siguiente manera: “Es como si a ti te gusta jugar a las cartas. Todos los martes quedas con tus colegas para jugar al mus, o al chinchón. Un día, después de 15 años, el camarero de bar te dice: ‘Juegas de puta madre al mus; a partir de ahora, por cada partida, te voy a dar 20.000 duros, te voy a invitar a cenar y voy a pagarte la priva a ti y a todos tus colegas’. Tú piensas: qué de puta madre, yo iba a seguir haciéndolo igual.” Así se explican los largos silencios que ha habido en la carrera de Marea entre disco y disco: al Kutxi no le gusta sentir que está trabajando y cuando esa sensación lo agobia siempre ha creído que es momento de hacer un alto en el camino. Su idea del arte es vivir como le apetece sin hacer concesiones.

Kutxi, el poeta

Sus letras son mezcla de lo que escucha y lee. Romero viene de familia andaluza y a eso se debe en buena parte su garbo flamenco. Como homenaje al más grande, tiene tatuado a Camarón de la Isla en uno de sus brazos. Después de años de tímidos coqueteos con el flamenco dentro del rock de Marea, en el 2009 se embarcó en un proyecto con el grupo de música flamenca Jatajá, que dejaron para la galería canciones estupendas de una fusión rock-flamenco, teniendo siempre como referente lo que ya había hecho su amado Enrique Morente con Lagartija Nick. Acá pueden oír el resultado de esa mezcla.

Que Romero es un lector voraz lo atestiguan quienes lo conocen. Dice su amigo y admirado poeta David González en el prólogo que escribió para el libro de poemas León manso come mierda publicado por el Kutxi en el 2004: “He visto sus estanterías llenas de libros. He visto cómo se transforma la expresión de su cara cuando hablamos de literatura”. En su juventud leía sobre todo escritores norteamericanos: Henry Miller, William Burroughs y sobretodo Bukowski, su amado y reverenciado Charles Bukowski. Con ellos descubrió a sus trece años que había otra forma de escribir, que había un mundo literario diferente al que le estaban enseñando en el colegio. También ha sido siempre muy lorquiano, sus imágenes le parecen las más poderosas de la poesía universal. La canción ‘Ciudad de los gitanos’ es una musicalización del poema Romance de la guardia civil española del poeta granadino.

Su faceta de poeta es poco conocida aunque no menos importante. Ha editado 3 poemarios: Ruidografías (de 1999),  El sumidero (editado en el 2001 y firmado como José Etxailarena), Poemas indómitos (2003), y la antología León manso come mierda (2004). Hay en su poesía imágenes formidables: “Se va mitigando el clamor/ el tronco se torna ceniza y con ella el humo/  el que sabía que llegaría / con el que tejeré mi destino/ con el que procuraré olvidarte” (Humo, León manso come mierda);  versos que lo dicen todo cuando uno sólo está sintiendo: “Hallar el sosiego del que huyo pero necesito/ encontrarme y a cambio perderte” (Fin del romance, León manso come mierda). Así es la poesía de José Romero: pone en palabras precisas lo que uno apenas intuye.

En la zona del toro


Marea en vivo es un espectáculo que escuece el alma. Kutxi Romero se pone siempre en la zona del toro cuando está encima de un escenario, se juega el pellejo en cada concierto como si fuera el último y eso el público lo agradece siempre. Estará el 18 de febrero en Bogotá y su presencia quedará por siempre en las retinas de los que estaremos ahí.  Estará ahí en vivo, ‘el Kutxi’, justo enfrente: recitará versos entre canción y canción, beberá un trago en las rocas, soltará bocanadas de humo; sudará a chorros meciendo su barriga cervercera de aquí para allá, cerrará los ojos para erizar el alma. Estará en un auditorio menor de Bogotá con sus camisas remangadas y a medio abrochar, con sus barbas largas y esa voz gangrenosa. La diferencia entre un cantante y un verdadero cantante –como diría Capote- estará ahí: será sincero, se jugará la vida con su voz, vendrá a Bogotá a hacer de su sola presencia la poesía misma.

Nota del editor 20/02/12: una versión de esta nota fue republicada por la versión web del diario Publimetro con autorización de 070.

*Juan Sebastián Serrano es estudiante de Derecho e hizo la Opción en Periodismo en la Universidad de los Andes. 

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