¡Violenta está la fiesta!

Viaje en tres miradas a la exposición COLOMBIANIZACIÓN de NADIA GRANADOS

por

Omar Rincón


29.07.2022
Nadia Granados

Yo: omar rincón, el mirón
Ella: Nadia Granados, la artista
Ellxs: jóvenes que asistieron e hicieron sentidos

Colombia es un parque temático o parque de juegos y atracciones de las violencias y los
cinismos capitalistas. Nadia Granados mata la metáfora y nos presenta encarnada en su cuerpo
esta fiesta grotesca del necro-horror gore que nos habita, que nos incomoda, angustia y quita el
aire. Para luego dejar el guayabo de la barbarie que nos hace sentir culpa de ser colombiches.
He aquí Colombianización de Nadia Granados narrada desde jóvenes de universidad play, la

artista queer y la mirada entretenida de Omar Rincón.

Fotografía Raúl Vidals

sonrisas tipo exportación,

preferimos las mentiras del sistema de atracción,

herramientas de la ficción,

terrorismo de estado manipula la opinión

en las calles silenciando con la represión

propaganda ideológica a satisfacción

la imagen nos salva por televisión

destruye la memoria regálame tu show

moviendo ya los culos, colombia es pasión

pasión pasión pasión pasión

Fotografía: Raúl Vidals

YO, omar rincón

¿Y cómo estuvo la fiesta? “!Violenta!”, respondemos. Y decimos que eso significa que estuvo buenísima, que nos perdimos en el goce, que nuestros cuerpos quedaron habitados por el exceso, que triunfó la colombianidad. “Y cómo está Colombianización de Nadia Granados?”. “!VIOLENTA!”. 

La galería Santa Fe de Bogotá es una iglesia del arte donde aún se celebra la fe cachaca en él, también la pantomima de que el arte todavía sirve para algo. Cada vez son menos los oficiantes y menos los creyentes, y el lugar es solo un abuso más de la metáfora: galería en colombiche es también, o sobre todo, una plaza de mercado tradicional de frutas, verduras y todito lo demás. 

Entrar a “la galería” es como entrar  a una farra o a un parque temático colombiche: música, culos, tetas, vergas, drogas, pistolas, griterío al soco, colores expandidos, derroche infinito, viaje psicodélico. Y tan taran tan tan: se mata la metáfora. Se acaba el recoveco de sentidos. Se comprime el lenguaje y todo se denomina con lo que es: culo es culo, teta es teta, gente de bien es de bien, capitalismo es muerte, Colombia es muerte. Todo muy colombiche: histérico, excesivo y, obvio, violento. Hay música pa perrear a lo Colombia es pasión, hay comparsa del horror con La gente de bien, hay exceso para todos (muerte para todos), hay machos-muy-machos comparando quién lo tiene más largo y grande y grotesco, hay políticos del horror, hay perico, guaro, pepas, éxtasis. Y hay motosierra para las neas que se quieran tirar la fiesta.

El sonido no para. Las imágenes invaden. Es un alucine de colores, sonidos, sabores, olores, rostros, horrores, excesos, muerte. Todo muy colombiche. Las violencias que nos habitan nos atracan en cada estación de este viaje por la Colombia grotesca, la que hacemos como que no vemos, que habitamos pero haciéndonos los güevones

A la entrada, hay una pantalla de televisor cotidiano —de esos que son paisaje en casas, restaurantes y chuzos del país y que parecieran decir: “El siguiente programa puede tener imágenes de sexo y violencia moderada. Se aconseja el acompañamiento de un adulto responsable”.  Esa frase de todas las noches que nace de nuestro lavado ético de empresarios, políticos, académicos, oenegeros, gente de bien. Esa ética de “se lo advertí”, “Si se jodió fue por su culpa, malparido, hijueputa”. Esa irresponsabilidad de buscar adultos responsables en una tierra donde nos encomendamos a un niño “el divino kid” y donde la mamá le dice a su hijo “papi” y a su marido “mijo”. Amén—.  

En el viaje por este parque de juegos y diversiones llamado Colombianización, la artista Nadia Granados le pone el cuerpo a los modos de ser colombianos. Pone el cuerpo en modo literal en una performance de una hora, también en modo visual con sus personajes encarnados, y por último en modo virtual con sus miles de imágenes y sonidos. 

Primera estación. Un televisorcito enuncia el sentido del viaje: adentrarnos en nuestra alma de nación para espejarnos en nuestra belleza narco-necro-gore capitalista.

Segunda parada. Colombia es pasión. Marca país. Camiseta de la selección. Perreo. Gritería. Carnaval. Silicona. Pistolas-vergas. Éxtasis de colores. Pasión colombiana que se convierte en “Plata o Plomo”, esa bella frase que demuestra nuestra colombianidad.

Tercer movimiento. Llegamos a la élite colombiana actual, la de “la gente de bien” de Toyota-toyota y pistola-pistola. Escultura-avatar que mete miedo aun siendo un objeto. Video documento que desnuda el cuerpo de “lo bien”..

Cuarto concepto. Capitalismo gore. Sinfonía tétrica de los modos de matar en Colombia. Macabro. Espeluznante. Las mil formas en que acá se mata. Matanza en nombre del capitalismo: es usted o yo. Es de billete, papi.

Quinto documento. Video-encarnación de la historia política de Colombia: deambulan todos los presidentes y sus testimonios de decires insulsos para evadir la realidad de sus gobiernos: matar y rematar.

Sexta encarnación. Vemos/oímos a un empresario, un gobernante, un sicario. Y todos dicen lo mismo: trabajar, trabajar, trabajar para tener billete.billete.billete. Celebración bíblica del yopitalismo.

Happy end: La motosierra, ese artefacto que en Colombia destroza cuerpos humanos, cuerpos naturaleza, cuerpos cultura. Hacha moderna para limpiar el país de los indeseables, de la naturaleza estorbo, de la cultura del cuidado y lo común. Motosierra que escribe en letras de buena letra Colombianización.

Poner el cuerpo. Performance de cuerpo-carne en galería. Nadia Granados expuso su cuerpo transformándose en político, sicario, empresario, narco, colombiche, victimario, víctima. 

De eso va la Colombianización de Nadia Granados.

Y para terminar el viaje entonamos: “Dios mío, en tus manos colocamos este día que ya pasó y la noche que llega”. Matamos y rematamos y luego decimos que eso fue de dios. Abandonamos la iglesia de nuestra identidad, agradecemos a dios por permitirnos vivir otro día más, nos persignamos y aventuramos a las calles de las violencias. Nada ha pasado, gonorreas. O todo ha pasado y nos hacemos los güevones

Fotografía: Mónica Torregosa

LA ARTISTA: NADIA GRANADOS

Nadia Granados es la artista performer que hace de todo: cantar, bailar, erotizar, canibalizar, romper, matar la metáfora, poner el cuerpo. Impactan los videos, incomodan los cuerpos, aturden los sonidos. Todo parece un carnaval de la extravangancia Colombia. La producción musical la hizo Bclip y la realización audiovisual Raúl Vidales. Pura pasión.pasión.pasión.

La obra COLOMBIANIZACIÓN es una serie de videos y contenidos para un sitio web hipermedia, una exhibición de video y un Cabaret Político Multimedia compuesto por performance, texto, música e imágenes que surgen de una investigación sobre cómo se cuenta la historia reciente de Colombia en ficciones posverdad. Este proyecto surge como una pregunta sobre la manera en que las imágenes de la realidad política colombiana se han construido desde los medios y la propaganda. La“colombianización” es la serie de violencias confusas propiciadas por las élites políticas que vendieron las estructuras económicas, sociales y culturales en Colombia al capitalismo gore. 

El asesinato es una transacción,

la violencia extrema legitimidad,

la tortura de los cuerpos un despliegue de poder ultrarrentable.

El capitalismo gore se ha infiltrado en nuestra vida 

y desde nuestro papel de simples somos simples consumidores/espectadores

Es cotidiano el crimen organizado.

Lo gore ya no es un género cinematográfico, ni las fotos en los periódicos sensacionalistas. Lo gore es nuestra realidad ahora.  [Sayak Valencia, Capitalismo Gore]

Fotografía: Steven Ramírez

Necro-poder

Necro-empoderamiento

Necro-prácticas

Necro-mercancias

Necro-servicios

Necro-tv

Necro-liberalismo

Necro-patriarcal

“Yo lo que realmente soy es un privilegiado. Soy una persona que ha sido bendecida por poder trabajar en un tema muy bonito. A mí me pagan, por hablar bien de mi país; a mí me pagan por contar historias positivas de Colombia. Me pagan por hacer que todo el mundo conozca la verdadera historia de nuestro país. Yo creo que ese es un privilegio que afortunadamente yo tengo y que me gustaría que muchos más pudieran tener. Lo haría, incluso, si no me pagaran”, José Pablo Arango, director de Marca Colombia en el gobierno Santos 

Yo empresario, yo político, yo gobernante, yo periodista, yo narco, yo macho, yo colombiche, yo colombia, yopitalista.

Hipernormalidad

Todo va bien, todo va bien

la realidad debe ser ajustada para que no se descalabre el proceso de bienestar

nada es lo que parece, a nada se le llama por su nombre

tenemos falsos positivos, mermeladas

insulto a la memoria

una realidad mutante inestable, establecida por repetición

una mentira dicha mil veces que acaba convirtiéndose en verdad.

A Marino lo obligaron a bajar unos cocos para beber su agua. Él, invadido por el miedo y presintiendo la muerte, se quitó las botas y se trepó a las palmeras. Al rato, dos paramilitares tomaron a Marino del brazo, le recibieron los cocos y le pidieron su documento de identidad. Lo tildaron de guerrillero. Él les dijo: “ustedes saben que yo no soy guerrillero”. Pero los ‘paras’ no le hicieron caso, desenvainaron un machete y comenzaron a perseguirlo.  Esta es la historia del asesinato de Marino López en 1991, líder social del Cacarica, población afrocolombiana.

somos la gente de bien

cállenlos y pinten bien

al patrón tenemos fe

lo que diga Álvaro amén

somos la gente de bien de bien de bien de bien

un tiro en la sien la sien la sien la sien la sien

más poder que bien que bien que bien que bien que bien

que teman y odien odien odien odien odien

Mi primer enfrentamiento ocurrió cuando tenía 20 años———Todos sabemos que la obediencia y el respeto son la clave para preservar la vida en este negocio———No me gusta herir a personas que no me han hecho nada———No soy una mala persona, es solo que estoy en una línea fea de trabajo———Matar es un tipo de trabajo, es mi trabajo———Solo recibo las órdenes y las ejecuto ———No lo hago por el dinero,  lo hago por las mujeres y la fama ———No he matado por una razón, no lo haría. Mato sin razón. Solo por trabajo ———Es difícil, pero es mi trabajo ———A veces me siento como una celebridad, como un artista, todo el mundo me saluda y quieren tomar fotos contigo ———,Broly Banderas, el sicario más famoso de las redes sociales

Ando con el combo de los perros ganadores
Mi tiempo es pa las mujere’, la hierba y los millone’
Y de vez en cuando alguna party, cabr*nes

Fotografía: Diego Lebran

ELLXS: LÓS JOVENES

Y son estudiantes. Y de universidad de privilegio. Y no vienen de artes. Y fueron desprevenidos. Solo querían ganar un bono para subir la nota. Un capitalismo de la nota. Y esto vieron, por esto pasaron, así sintieron. La palabra más usada fue: INCOMODIDAD. Y también: angustia, ansiedad, sufrimiento, temor, rabia, intimidación, shock, impotencia, tristeza, invasión. Todo fue tenso y angustiante. Una experiencia de energía pesada que quitaba la respiración. 

HENRY PÉREZ: Tan fuerte todo que terminé con náuseas y dolor de cabeza. 

ANA SOFÍA JIMÉNEZ: Ruidosa y extravagante. Valiente, honesta y cruda.   

DIEGO FARIAS: Satírica e hiriente, contrapropaganda y monólogos del no futuro.  

VALERIA PIÑA: No hay un recorrido correcto, no hay un principio ni un final. Todo es abrumador: las imágenes, los sonidos, las músicas. No hay descanso, solo la incomodidad.

MARIA PAULA CHARRY: La exposición transmite una sensación de angustia, temor y sufrimiento constante. Te deja sin aire, casi que sin habla por visibilizar aquello que tenemos completamente normalizado. La interactividad de la exposición involucra por completo a la audiencia con la intención de incomodarla con esta versión desgarradora y real de lo que es Colombia.  

VALERIA TAFURT: Un arte arriesgado: Pistolas como penes, metralletas como dildos, cuerpos intervenidos quirúrgicamente por la narcoestética y masacres gore, como lo encontrarías en la deep web. Además de criticar los arquetipos masculinos de derecha y de la cultura traqueta (el hombre narco y el hombre de “bien”) satiriza directamente a figuras reales en los que confluyen estos arquetipos como Álvaro Uribe y Pablo Escobar.  

DIANA CLAVIJO: Captura al espectador de una forma pasivo-agresiva para sumergirlo en este mundo violento, competitivo y normalizado. Rompe el velo de lo CUTE para afectar emocionalmente al espectador y documentar la interferencia/distorsión en la comunicación que ha tenido Colombia. 

MARIANA DIAZ: Visualiza y crítica la colombianidad masculina en publicidad desde distintos medios artísticos para pensar la crueldad de nuestra historia.

YAEL SALCEDO: Impactante. No tiene una historia, pero sí una continuidad en la crítica a la sociedad colombiana y su machismo, clasismo, los discursos políticos y la exaltación de la cultura narco como algo deseable.

JUAN DIEGO CRUZ: Shitpost, videojuego, la cotidianidad y el terror.  Nadia decidió tomar el riesgo de hacer estallar nuestra propia marca país.

MARÍA MÓNICA MEJÍA: Nadia Granados produce una saturación de imágenes, música, diálogos y sexo para crear esta sensación de caos que atrapa al espectador en una realidad que no ha querido reconocer. Una exposición dura y casi asquerosa que nos obliga a reaccionar.   

JOSE DANIEL LÓPEZ: El performance también la atraviesa a ella. No tiene pelos en la lengua, dice y actúa las cosas sin filtro, uno muchas veces necesita eso para darse cuenta de la realidad. Te involucra y te hace vivir la obra a través de ti

SOFIA CARVAJALINO: Verla desde la hipérbole y lo absurdo hace que sea más fácil de entender y dimensionar. Construye una estética a partir de lo narco, lo sexual y lo violento, elementos que nos resultan muy familiares a los colombianos y por eso nos atraen tanto.

MARIA CAMILA BARÓN: Contundente en mostrar cómo las armas hacen crecer el ego de los hombres.    

ANA MARÍA GIRÓN: Satura los sentidos y «emboba». Acorde con esta idea colombiana de convertir en entretenimiento la explotación de la mujer y la violencia sistemática. 

GABRIELA GIL: La hipersexualización de la mujer y el contenido violento me molestó.  

Fotografía Raúl Vidals

Qué le pasó a MI YO COLOMBIANO con la exposición “Colombianización?

LAURA GARAY:  Me sentí incómoda durante toda la exposición por la manera tan cruda en la que se retratan realidades de nuestro país — la motosierra, la “gente de bien”, la iconografía de la mujer— y la forma en la que contrastan con la “marca colombiana”. Al salir me di cuenta de que lo que me incomodaba no era realmente la forma en la que se retrata, sino el hecho de que la artista evidencia la violencia de forma tan fiel a la realidad. Es decir, no hay mejor forma de retratar la crueldad de utilizar una motosierra como método de tortura que exponiéndola. Me hizo cuestionarme el por qué “pequeñizamos” nuestra violencia para no generar conversaciones o imágenes incómodas. 

GABRIELA VÉLEZ: Colombianización fue incómoda para mí. Ver símbolos que usualmente invocan alegría y orgullo —como la camiseta de la selección— puestos en escena con el morbo, la muerte y la corrupción fue realmente desagradable y chocante. Físicamente se me revolvió el estómago al ver con tal crudeza la crueldad que habita en Colombia y el olvido al que la hemos sometido. Sentí cierta satisfacción ante la burla hacia personajes como Pablo Escobar. Me pareció refrescante ver arte sin tantas metáforas. En algunos momentos me encontré sonriendo levemente ante la sagacidad de Nadia Granados, ante la forma en la que supo criticar las paredes pintadas, las camionetas, el turismo y la colombianidad tipo exportación sin caer en metáforas para evitar ofender. Me gustó mucho que ofendiera y, sobre todo, que recordara. Un recordatorio crudo

LAURA DUQUE: Nos recuerda que las violencias nacen principalmente de las élites del país de una forma bastante cruda y descriptiva. Una exposición interesante y disruptiva ya que nos expone a esa vulnerabilidad absurda de nuestras violencias sin lógica. Nos hace pensar en por qué la violencia se ha vuelto paisaje en Colombia.

CAMILO DE LA VEGA: ¿Por qué la autora tituló la exposición de esa manera? Colombianización. ¿Acaso esos objetos que representan la violencia que ha sufrido Colombia (como la motosierra) se han “colombianizado”? ¿Colombia es acaso símbolo de violencia y desesperación?  

MARÍA CAMILA RUBIANO: Hace mucho tiempo una exposición u obra no me había hecho sentir tanta tristeza, nostalgia, impotencia e incertidumbre en tan poco tiempo. Desde que se ingresa a la exposición se siente el ambiente tenso.

DAVID BUSTOS: Me sentí quizá incómodo o un poco perturbado. Me di cuenta de que en un rincón había una tarima y cuando la luz se posicionaba aparecía mi sombra en esa tarima. No sé si sea parte de la exposición, pero me transmitió que uno podría estar ahí.

LAURA SÁNCHEZ:  Sentí un fuerte llamado de atención a dejar de ignorar las falencias que se vienen presentando en el país. Esta exposición es un buen recurso para abrir los ojos y darse cuenta

GIANLUCA CICCO: Esta exposición es un tipo de cachetada de realidad, en lo personal sentí como si intentara bajarme de una nube, ponerme los pies en la tierra.   

ANGIE SOFIA ZAMBRANO:  Incomodidad, tristeza y  frustración al no poder hacer nada porque “Colombia es pasión”, “Plata  o  plomo”,  “Capitalismo  Gore” y “Gente de bien”. 
  

BRAULIO MÉNDEZ:  Excéntrica y produce mucha incomodidad. Me hizo pensar en lo normalizado que tenemos la visión de narcoestado.

LAURA SOPHIA ORTEGA: Mi yo sufrió un impacto directo pues me sacó de mi burbuja. Esta exposición incomoda mi yo.

VALENTINA SANABRIA: Esta exposición es un ‘abre ojos’ a temas tabú, ‘chistosos’ o dejados de lado porque en este país «es mejor no hablar de eso, mijo».   

JUAN GUTIÉRREZ: Explícita y directa. La imagen que más se me quedó fue la del dinero ensangrentado con el texto “Quiero más dinero, quiero más, quiero más”. 

CÉSAR FELIPE AVILA: En el preciso instante en el que entré a la exposición quedé paralizado, me puse alerta y me empezaron a sudar las manos. Caí en cuenta de que somos presos de un sistema corrupto y desalmado. Sentí un asco interminable por todo el concepto de la “gente de bien” a la que de alguna manera pertenezco, al ser uno de esos pocos privilegiados de este país.

CATALINA MONTOYA:  Nunca había asistido a una exposición como esta y quedé fascinada. Cuando recién entré, sentí que era una fiesta, como si el perreo me estuviera llamando, así que de una vez se alertaron todos mis sentidos, mi cuerpo quería que la música le estallara encima y así fue. Wow. Empiezo a ver todos estos símbolos reconocibles, Pablo Escobar me mira con su cara de picardía, mientras un sujeto atrás masturba una pistola, así como masturbaría su pene viendo mujeres colombianas en el porno. Y detrás está todo el caos, explosiones, fuego, balas, pistolas disparando balas y más balas, y más caos. Esta exposición me mostró esa parte del país que me da miedo, la parte cínica, la motosierra que se oculta entre las sombras y viene por las vidas.

JUAN DIEGO MUÑOZ:  Una manera humorística y con un toque retórico —que nos cae como balde de agua fría— de cómo las cosas que consideramos habituales dentro de nuestra cotidianidad son en realidad aberrantes. Me sentí culpable de ser colombiano.

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Omar Rincón


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