Así suena NarColombia

La expo Narcolombia nos puso en el 2021 en modo sonrisa y wow!, nos hizo hacer selfie sobre nuestro yo-narco, nos preguntó por nuestro corazón narco, ese que llevamos todos los colombianos. Narcolombia, ahora, presenta en versión de Gabriel Linares, su playlist para esta navidad. “Eran tres académicos que chupando conceptos y raspando teoría sobrevivían…”

por

Gabriel Linares

Periodista, fotógrafo y artista que juega desde lo popular para contar a la Colombia desde el lugar de lo propio y apropiado. Creador de lo [...]


24.12.2021

En NarColombia cambiamos los villancicos por los corridos. Los villancicos son acerca de lugares extraños, los narcorridos son testimonio de lo que somos. Antes contaban historias del narco y el conflicto armado, hoy le cantan a la ultraderecha y al paramilitarismo. Pa´ esta navidá, puro paracorridos. 

En la década de los noventa, algunos sicarios colombianos afinaban puntería en las señales de tránsito en Pacho, Cundinamarca, zona de influencia de Gonzalo Rodríguez Gacha. Cuando los habitantes se percataban del hecho, decían: “por aquí pasaron los ‘lavaperros’ de El Mexicano”. De aquella costumbre surgió la carátula de Corridos Prohibidos: una compilación de canciones norteñas que, según su creador y productor, Alirio Castillo, “se escriben con sangre” y son “las crónicas periodísticas” de nuestra realidad.

Los periódicos ‘escriben’ sobre un muerto que se olvida al otro día o a la semana, pero los corridos ‘cantan’ al muerto y sus hazañas y el finado queda grabado en la memoria popular. Uriel Henao y su Historia de un Guerrillero y un Paraco tiene más de de 15 millones de reproducciones en Youtube. Periodismo puro y duro: cantar a un muerto, contar la noticia. El venezolano Carlos Valbuena, autor del libro El Cartel de los corridos prohibidos, escribió: “a través de los narcocorridos el pueblo es capaz de cantar sus peores males hasta superarlos”.

Narcolombia: La expo.

En el caso de los corridos prohibidos no se realizan juicios de valor sobre lo narrado, sino que exaltan lo allí contado, como la marcha de cocaleros en el Putumayo que enfiló hacia Florencia, Caquetá, en junio de 1997. Ese día los campesinos protestaban contra la fumigación de los cultivos con glifosato. Mientras caminaban no gritaban arengas políticas: cantaban el corrido La cruz de mariguana. Al otro día, el corresponsal de El Tiempo enviado para cubrir la manifestación tituló la noticia El Himno de los raspachines

Los corridos prohibidos causan curiosidad, sacan sonrisas y hasta wows! Sacian las ganas de averiguar sobre lo oculto, lo raro, lo marginal, la política…la vida del hampa y de los grupos alzados en armas. Son el alucine de lo popular, eso que creemos no somos. Y es que son canciones del voz a voz de los del margen. Las letras se escriben pensando en esas historias que le ocurren a la gente de un país rural, coquero, Narco y azotado por el conflicto. La gente va convirtiendo sus anécdotas en noticias.

Pa esta navidá, pa´que gocen y envidien o se envideen… aquí nueve corridos, una cumbia y un joropo llanero que evidencian cómo el narcotráfico, el conflicto y la política se infiltraron y ya son parte del cantar de la Colombia real. Historias en formato crónica-musical para acompañar a la gente en sus orgullos, delirios, borracheras y correrías.

1. La Cruz de marihuana, Grupo exterminador 

“Que mi memoria la escriban con llanto de amapola”

Con esta canción inició, en 1996, el movimiento de narcocorridos en Colombia, según Alirio Castillo, el productor colombiano de música norteña y de despecho. Para él “la cruz de marihuana, sin ser un tema planeado para liderar un movimiento, fue el punto de partida para crear la serie en 1997, con la aparición del primer CD de Corridos Prohibidos”. 

Los compositores colombianos encontraron en este género y sus adaptaciones un medio de expresión para narrar la naciente contracultura colombiana de la coca. Dando con los ingredientes para configurar una lírica descriptiva de aquellas epopeyas que deseaban dar a conocer. El género musical se transformó en el consignatario de sus confidencias. Son historias que los entendidos convierten en noticias con nombres y lugares puntuales.

Una cruz de mariguana rociada con aguardiente puede ser el símbolo de aquellas personas inscritas en el narcotráfico y el conflicto armado. Juntando las reglas de la moral católica con los códigos del mundo narco. El hombre no quiere llanto, rezos o tierra sagrada, sus valores se encuentran en la identificación de “manada”: las armas, los finos licores, joyas, mujeres y oro. La muerte violenta no es un hecho ajeno, por el contrario, es la costumbre. Que lo maten a tiros es lo normal. Arriba en el cerro está clavada la cruz de mariguana donde los “liones” -sus amigos- lo esperan con la “pijama de madera” bien puesta.

2.  El caminante, Grupo Águilas del Norte

“Y si acaso no regreso, no me vayan a llorar…seguro encontré trabajo. Ya nada me va a faltar”.

Este corrido apareció en 1999 y cuenta la historia de un hombre sin oportunidades que se va de su pueblo natal “por culpa de la pobreza”. En la canción no se menciona el narcotráfico, pero se alcanza a percibir el tufo de los bajos fondos. Al final, el personaje encuentra trabajo. (Entre 1996 y 1998 se produjo en el país la expansión de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, y el final de una serie de ataques de las Farc a la Fuerza Pública).

La voz de un marginado cuenta cómo los olvidados del país conocen el mismo. Se apropian de Colombia no por turismo sino a través de sus propias desgracias. A pesar del conflicto armado y la miseria, el intérprete concluye: “si me encuentra la muerte…muero en mi tierra natal”. 

3. El Carro negro, La Furia Norteña

“Si nos descubren diremos que es agua purificada”.

Los muchachos que integran La Furia Norteña escribieron El Carro negro influenciados por un clásico de los corridos mexicanos: La banda del carro rojo (1970). Fue así como los primeros corridos prohibidos tuvieron en común las historias de narcos y, curiosamente, un auto como protagonista. La Kenworth plateada (Uriel Henao), Las cuatro puertas (Aguilas del Norte), El camión sobrecargado (Los Astros de Durango). 

Y en este caso el Lincon Continental negro viene a sumarse a la lista. El carro se vuelve personaje junto a los dos ‘lavaperros’ (Antonio y Gilverio). Hay una exaltación nacional colombiana a través de la mejora industrial de los productos que prepara el mundo criminal. Ellos le enseñaran a Caracas a “licuar el jugo tal como lo hace Colombia”. 

4. Historia de un guerrillero y un paraco, Uriel Henao

“Luego de estar bien tomados…se sacaron los cueros al sol”.

Este tema es leyenda en Colombia desde el 2006. La letra salió de un episodio que le contaron a Uriel Henao en San Pablo, sur de Bolívar. La épica individual resume una tragedia colectiva. Los personajes del corrido condensan en un episodio de tragos la discordia entre dos actores armados. El Perro (paramilitar) versus El Camaleion (guerrillero). La amistad que se creo entre copas, se deshizo por la fidelidad que los unía a sus jefes. 

5. El Perseguido, Los Mercenarios.

“Y si se vuelve la guerrilla a mi tierrita vuelvo a sacarla aunque el Gobierno la respalde” 

Esta canción la escribió Saúl Castro Zuluaga, quién empezó a ser conocido como “el poeta antisubversivo del Magdalena Medio”. Allí cuenta la historia de uno de los primeros jefes de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, Henry de Jesús Pérez, quién fue asesinado en Puerto Boyacá el 20 de julio de 1991.

La letra es patriótica desde la sangre y el plomo y justifica el accionar de los paramilitares a toda costa. La guerrilla es la mala del paseo y ellos, los paracos, son los que “destierran aquella onda guerrillera” de Colombia, es decir: a las personas que piensan distinto.

6. La guerrera negra, Grupo Tornado.

“la chusma corría, las balas silbaban, la negra apuntaba con su punto treinta”

En uno de sus viajes por los pueblos de Colombia Alirio Castillo conoció la historia de una mujer que se hizo paramilitar para vengar la muerte de su familia. La señora logró encontrar al autor de su tragedia y, después de matarlo, fue acribillada a tiros. Castillo anotó la historia en su agenda, llamó por teléfono a Uriel Henao, uno de sus compositores de confianza, y le pidió que convirtiera el relato en canción-crónica. Este tema está en el séptimo volumen de Corridos Prohibidos (2002).

7. El sapo, Rey Fonseca

“Que en cuanto salga de aquí, le cortaré ese pedazo al que le llaman pipí…”

Para el tercer disco (1999), Alirio Castillo estaba aburrido de los corridos que contaban historias de narcos. Entonces le pidió a sus grupos innovación. Fue así como el músico bogotano Rey Fonseca, líder de Los Renegados, se puso a ver un noticiero y sacó El alcalde modelo, Mañana me matan, El extraditado y El Sapo.

El sapo va en tempo veloz y cuenta la historia de un delator. Un señor que le robó a otro y, que, además, lo denunció con la policía. Fonseca escribió esta canción con un tono agresivo y humorístico. Le dio un toque más colombiano al movimiento, buscando proponer letras diferentes, alejadas de lo que llegaba de México.

8. Los extraditables, Orquesta Clamores Nacionales.

“Se buscan, pa’ hacerlos matar”

Esta es una cumbia empleada como propaganda por Cartel de Medellín en 1990. Saúl Castro Zuluaga la compuso pero la interpretaron músicos anónimos pertenecientes a la Orquesta Clamores Naciones. La canción bailable invita a no delatar a los narcotraficantes. Una muestra, también, de como el Cartel acudió a la música popular como manifiesto de rechazo a la extradición de colombianos. 

Los discos, de siete pulgas a 45 revoluciones, se repartieron en algunos departamentos de Antioquia y de la región del Magdalena Medio.

9. La Celda 23, Mariluz Grajales

“Para colmo resultó embarazada y su hijo en una cárcel nacerá”.

Mariluz Grajales fue una raspachina de Pitalito, Huila, que terminó en Bogotá recitando el repertorio que escuchaba en las montañas. Conocida también como “La reina del cartel” interpretó La Propia Prepago, La simple cama y La Celda 23. Sus historias cuentan lo que le pasa a las mujeres en el mundo del narco.

Por eso en La celda 23 ella canta el obituario de una mujer “desconsolada” que “agarraron con la carga en sus entrañas” y que murió de soledad en la cárcel, embarazada, llevándose a “su muchachito”. Como coda, al final, Mariluz les desea lo mejor: “tal vez sean felices en el más allá”. La muerte como limpieza final que lo remedia todo.

10. La 4.5, Ancizar Fernández y Los Emisarios

“Muy temprano en la mañana alistaron su equipaje. Cuatro pistolas llevaban por si alguien se les cruzaba…eran muy buenos pa’l tiro”

“Ahora pon a rugir la Punto Cinco”, aúlla Ancizar Fernández al comienzo del corrido. Se refiere a un campero Land Cruiser, que viene siendo el transporte oficial de los narcos colombianos en los video clips sobre el crimen.

Gracias a Ancizar Fernández, se puede conocer, sin inconvenientes, el peligroso y desafortunado episodio protagonizado por cuatro hombres que viajan en La 4.5 rumbo a El Dovio (Norte del Valle). Se escabullen con dólares a “comprar polvo blanco”. Para cumplir con el encargo asesinan a tres policías en un reten. Hay en esa aventura una mezcla de picardía, crueldad y necedad que distingue a ciertos relatos clásicos del narco. 

Los pueblos cantados en los corridos podrían ser el termómetro del narcotráfico en Colombia. El Dovio permanece en ‘rojo’ desde el 2008. Ese año apareció el corrido La 4.5, pero también se disputaban el municipio ‘Los Rastrojos y Los Machos’. Ahora, una parte del Ejército de Liberación Nacional (ELN) se estableció en el municipio. ¿Qué canción cantarán los jefes guerrilleros dueños del laboratorio de coca avaluado en 250 millones de pesos que el 14 de abril de 2018 encontró el Ejército Nacional en El Dovio? 

11. Uribe Soy yo, Marisela del Castillo.

“Qué poco valoran a ese gran guerrero que le quitó el hipo a los bandoleros”

Después de que la Corte Suprema de Justicia acusara a Álvaro Uribe Vélez por presunto fraude procesal y soborno,  apareció este joropo llanero en el volumen 21 de Corridos Prohibidos.  La canción le rinde a un homenaje a Uribe y deja la ver la posición de la marca de corridos: “estoy con Uribe porque ha demostrado que tiene cojones y vale pena”. 

***

Los corridos prohibidos no relatan el panorama completo del narcotráfico porque este es un fenómeno no concluido, en movimiento, volátil. La estética de los corridos conversa con el fenómeno, no lo estudia, lo cuenta. Su goce es de los territorios donde se originan las historias. Estas canciones otorgan un aura de héroe o víctima al ilegal, la logre o nop, y en algunas letras lo disfrazan de Robin Hood o justifican sus movidas. Una ética clara y coherente: se mata la metáfora. Y develan que en Colombia se gana a las que sea: se gana es entrar al consumo capitalista.

Las historias sobre drogas y conflicto armado se están agotando, porque se repiten y casi siempre son las mismas. Entonces, la marca Corridos Prohibidos imagina que ya no basta con lo narco, ahora lo que vende es nuestro corazón paramilitar. Y ahí los nuevos corridos “prohibidos” muestran su posición política y se aleja de esa supuesta “neutralidad” que decía tener en sus comienzos con La Cruz de Mariguana (Grupo Exterminador) y los cocaleros campesinos del Putumayo.

Qué más da, los corridos también narran el amor. O amoríos subterráneos y salvajes. La otra noche un señor salió de una cantina en Florencia, Caquetá, dando botes mientras gritaba una canción de La Furia del Norte. El hombre, con la ropa vomitada, aullaba: “¡Ay Claudia, me tienes arrastrando el alma…Ay Claudia!”.

Y feliz navidá, que este capitalismo ilegal a la colombiana nos lleve bien (ya que el capitalismo legal nos está matando de cinismo y corrupción), les desea Narcolombia.

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Gabriel Linares

Periodista, fotógrafo y artista que juega desde lo popular para contar a la Colombia desde el lugar de lo propio y apropiado. Creador de los videos de Narcolombia. Hace poco publicó el foto-libro Pueblo.


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Gabriel Linares

Periodista, fotógrafo y artista que juega desde lo popular para contar a la Colombia desde el lugar de lo propio y apropiado. Creador de los videos de Narcolombia. Hace poco publicó el foto-libro Pueblo.


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