Alicia en las ciudades (1974)

Alicia en las ciudades (1974) / Wim Wenders Corto > http://www.youtube.com/watch?v=Ce4Cv_HDo0w * * * Vivir de las Imagénes “…tener una experiencia se transforma en algo idéntico a fotografiarla, y la participación en un acontecimiento público equivale cada vez más a mirarlo en forma de fotografía”.  —Susan Sontag (Extracto Sobre la Fotografía, 1977). Son los años 70 […]

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Curso Arte y Cine

30.08.2016

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Alicia en las ciudades (1974) / Wim Wenders

Corto > http://www.youtube.com/watch?v=Ce4Cv_HDo0w

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AC4

Vivir de las Imagénes

“…tener una experiencia se transforma en algo idéntico a fotografiarla, y la participación en un acontecimiento público equivale cada vez más a mirarlo en forma de fotografía”. 

Susan Sontag (Extracto Sobre la Fotografía, 1977).

Son los años 70 y la fotografía se vuelve accesible para el ciudadano del común. Dicho fenómeno, impulsa la tendencia de fotografiar cada experiencia que merezca ser recordada.  Conforme el paso del tiempo y de la simplificación del proceso fotográfico, se amplia el espectro que comprende aquello que merece ser fotografiado. Hemos llegado al extremo en que la fotografía ha llegado a sustituir la mayoría de nuestras experiencias.

Éste fenómeno ha llegado hasta el absurdo en la actualidad. Seguimos registrando y construyendo experiencias detrás del lente, en calidad de voyeristas de nuestras propias vidas. Incluso hemos transformado la naturaleza de nuestras vivencias, almorzar ahora es más una experiencia estética que culinaria, y salir a la calle es más una oportunidad para adquirir valor agregado al construir un álbum virtual de nuestra propia vida, esta vez no en el papel, sino en la mente de los demás. ¿Será posible que incluso hayamos llegado al punto en que el sujeto retratado ha reemplazado al sujeto que retrata?

¿Fotografiar es la prueba de que existimos? ¿De que hemos estado ahí, y hemos visto algo? Al menos en el caso de Phillip Winter, la fotografía no era la prueba de su vida, sino de su presencia. Encargado con la labor de escribir un artículo acerca de su viaje a Estados Unidos, lo único que logra producir son una serie de fotografías de los lugares que había visitado. La imagen había secado cualquier residuo de  tinta en su pluma. Durante este tiempo, Phillip se asemejaba a un fantasma, ajeno a toda manifestación en el mundo físico: nunca aparecía en sus fotos, ni viajaba en compañía de un testigo.  ¿Cómo podría probar su existencia? Sus vivencias habían sido usurpadas por las fotografías. Asimismo se sentía su espíritu, había perdido el sentido de sí mismo.

Lo ocurrido posteriormente sería un grito de guerra contra la sustitución de la humanidad por la imagen. Phillip empieza a vivir su vida, lo hace en compañía de Alicia en Europa, deja de tomar fotos y comienza a apropiarse de sus experiencias. Ya no es necesaria la prueba documental, el vivir era prueba suficiente y no admitía contradicción.

Cuando ya no es necesaria la prueba de nuestras vivencias, es cuando podremos decir que estamos vivos.

—Luis Miguel Jaraba Andrade

AC2

Aktuelle bilder

Bild es la imagen. Bild es la foto. Bild es un significado hecho símbolo y que es capaz de trascender el tiempo y la materia porque permanece en los ideales. Alice in den Städten es una sucesión de imágenes que se anteponen la una a la otra de forma lenta y rápida.  Phillip Winter es la imagen principal, mientras que Alice puede llegar a ser la imagen de alguien más. Me recuerda a Jackie Coogan en The Kid, la película de Chaplin. Precisamente dentro de la lógica de la imagen, radica el tema central sobre el cual se desarrolla la película.

Abbild es la representación exacta de las cosas. El film podría llegar a considerarse una imagen exacta del evidente auge de la media y la rápida transmisión de las imágenes en la cultura estadounidense. El continuo cambio de los espacios de filmación da una muestra de esto, no solo incorporando fielmente algunos de los típicos paisajes y recorridos estadounidenses, como el restaurante de grandes ventanales y letreros de neón o la rustica estación de gasolina en la carretera, sino por medio de la exposición de elementos tan increíbles como predecibles dentro de este país, como la aparición de televisores personales en las salas de espera de los aeropuertos o las telenovelas clásicas presentes en la recurrente imagen del motel de medio pelo.

Tauschbild es una imagen cambiante. A mi parecer el uso de una filmación en torno al viaje conecta inmediatamente con el movimiento y el cambio. Se recorren las imágenes de espacios comunes o presentados previamente a nosotros como la carretera o el hotel de paso. Esas imágenes son familiares a nosotros pero son asimismo una idea fácilmente distorsionable, dado a que la temporalidad de la película nos permite recorrer en minutos espacios en lugares distantes pero con cualidades similares. Este carácter plástico de la imagen puede resultar agobiante y abrumador cuando de eso se desprende nuestra relativamente nueva, idea de realidad. Winter por ejemplo padece el mal de la imagen. Un mal que nos viene asediando hace tiempo y  con el cual no nos es posible establecer un vínculo real y fuerte con los lugares en donde nos encontramos.

Este texto no trata de establecer algún tipo de canon a cerca de la razón y la imagen dado que siempre caería en términos del cliché más bien es una reflexión a cerca del enfoque sobre el cual Wim Wenders relaciona la continua e inminente repetición de las imágenes y su obra.

—Daniel Blanco

AC1

“Nunca sale lo que realmente viste”

Salí del G101 desorientada y adormecida por una película que parecía estancada en el tiempo. En 1974, la armonía y magia de las ciudades, su gracia, pasado y singularidad parecían perderse progresivamente bajo la nube de la modernidad. En 2016, solo se puede ir hacia adelante, y detenerse a admirar el paisaje es muestra de ineptitud. He corrido toda mi vida sin mirar atrás, olvidando mis edades y sus respectivas enseñanzas. Hoy soy una primípara de Los Andes, y como Philip Winter, me asusta enfrentarme a lo fugaz. Como él, hoy descubro un mundo que puede devorarme y una crisis creativa que apenas comienza. Ser joven no parece ser algo que ocurre naturalmente, se necesita curiosidad e inexperiencia.

Deambulé varios minutos en busca de un baño. Caminando entre laberintos lo encontré y al abrir la puerta me deslumbró la cantidad de espejos. Me lavé las manos y contemplé mi reflejo. Tal vez era la luz, pero mi rostro se veía diferente ¿Así me veo yo? Todo era tan extraño que decidí plasmarlo en una foto. Sostuve mi celular y disparé dos veces. Vi la foto, tan oscura e imprecisa. Pero cuando volví al espejo, apareció Carolina (yo misma), pero con 8 años.

Me acompañó a recorrer la universidad. Saltaba, bailaba, cantaba y no le importaba si la miraban mal. No sabía cómo hablarle, quería irme a mi casa a descansar.

-¿Perdiste el sentido de ti misma? Antes no te cansabas tan rápido.

-No soy como tú. Solo quiero irme a dormir.

-¿Tu vida es tan vacía? Podrías tratar de vivir lo que sueñas. Yo anoche soñé que era una pianista famosa.

-Yo no me acuerdo de mis sueños. Pero por lo menos estoy estudiando música.

Ella me observaba con detenimiento, con ganas de absorber cada segundo.

-No podemos seguir vagando así.

-Tú estás vagando, yo estoy viajando.

-Por favor, tengo que irme a mi casa. Tengo que terminar unos trabajos.

-¿No vas a jugar? No te ocupes de lo que no ha sucedido. Quédate y jugamos a las escondidas.

Acepté ser la que cuenta. Acerqué mi cara a un muro y conté hasta treinta. Cuando corrí a buscarla, había desaparecido. Tal vez se haya perdido.

Lo único que me quedó fue la foto de mi celular (que no mostraba lo que había sucedido). No confesaré el lugar del baño, dejaré que cada uno lo descubra para vivir su propia aventura.

Carolina Hernandez

AC3

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