Quiero situarme: Punk Medallo y memorias sindicales
A comienzos del siglo XXI el punk en Medellín compartía valores que venían del mundo sindical: una experiencia laboral reprimida, la lucha contra la desposesión, contra la desigualdad y contra la violencia institucionalizada. Esta crónica muestra los vínculos entre entre el ‘Punk Medallo’ y el sindicalismo petrolero.
por
Carlos Alberto David
musico e investigador
21.02.2026
Portada: Isabella Londoño
Esta nota hace parte de «Acordes, balas y acuerdos: 60 años de música y conflicto armado en Colombia», un especial producido entre Cerosetenta y la Biblioteca Musical de la Paz. Si quiere ver las otras notas del especial, haga clic aquí.
***
“Creyeron que te enterraban y lo que hacían
era enterrar una semilla”.
-Ernesto Cardenal,
epitafio para la tumba
de Adolfo Báez Bone
revolucionario nicaragüense
Nos vamos para La Habana: el rap quijotesco con el que las FARC lanzaron los diálogos de paz
Una crónica del especial «Acordes, balas y acuerdos: 60 años de música y conflicto armado en Colombia».
El performance tuvo lugar en la calle principal del barrio con comparsa y marcha fúnebre. Sus poemas, en el interior del ataúd. Dulces y flores se iban repartiendo entre los transeúntes. Ángela Torres —vocalista de Desadaptadoz— llevaba un cartel con un verso del músico español Patxi Andión: “Temblar por el mañana, porque la infancia está en guerra hoy”. También acompañaba un grupo de amigos con un pasacalle que rezaba: “Esta generación está en peligro”, nombre de uno de los últimos escritos del poeta.
Es el año 2004 y desde Desadaptadoz –la banda de punk del barrio Castilla de Medellín– organizamos el primer acto público conmemorativo a Jesús María Peña Marín (también conocido como Chucho Peña) con un concierto y performance por las calles del barrio y en una cancha de microfútbol. Lo llamamos “Peña cultural Chucho Peña”.
“Le habían arrancado las uñas y sacado los ojos y la lengua y le habían dado veintiocho puñaladas y dos tiros. Tanta rabia ensañada contra el más puro, el más alado, el más frentero y comprometido poeta nuestro”. Así fue la muerte del poeta y actor de teatro. Desaparecido, torturado y asesinado en 1986, Chucho había vivido en nuestro barrio, en la misma cuadra donde vivía Giovanny Oquendo, el bajista de la banda, y a una cuadra de mi casa. ¡Habíamos sido vecinos!
Los grupos invitados al evento fueron Desastre Capital y Niyiret Alarcón por Medellín; de Bogotá asistieron Insumisión, Por Razones de Estado (conformada por dos de las mujeres más importantes de la escena Hip hop nacional, Diana Avella y Lucía Vargas) y El Furibundo Serna –banda de punk que fusionaba otros ritmos– formada por los hermanos Moreno y por Manuel y Marco, hijos de Manuel Gustavo Chacón Sarmiento, poeta y líder sindicalista de la Unión Sindical Obrera (USO) en Barrancabermeja, asesinado el 15 de enero de 1988.
Performance por las calles del barrio Castilla, Medellín (2004). Archivo personal
En el evento conversamos con los hijos de Chacón. Nos contaron que su padre había escrito un poema dedicado a Chucho, pero no dijeron cuál. Antes de regresar a su ciudad me obsequiaron unas fotocopias con algunos poemas de Manuel. Los leí con detenimiento e interés, y en la lectura identifiqué el poema que me remitió a Peña:
Le arrancarán la lengua,
le cegarán los ojos,
le dejarán a tientas…
pero padres de la patria inmundos
nunca le arrancarán
al mártir luchador del pueblo,
su conciencia.
Los años ochenta estuvieron marcados por una sombra de terror y un manto de niebla para los opositores del régimen político del plomo y la tierra fría… La realidad era peor que la ficción.
Legados poéticos sindicales: Manuel Chacón y Chucho Peña
Manuel Gustavo Chacón Sarmiento personificó la experiencia del trabajador poeta. Nacido en 1953, su vida laboral estuvo marcada por la USO. Inspirado por la protesta obrera y el cambio de conciencia que lo rodeaba, interpretaba sus poemas acompañados de su flauta dulce ante cientos de obreros y sus familias, haciendo que lo rodearan de pie-con entusiasmo-en una respuesta de todo corazón. Así se le ve en el emotivo video Chacón vivo recita para su pueblo.
Chucho Peña, por su parte, realizó su trabajo en Bucaramanga. Hizo parte de la Escuela Político Sindical de la Unión Sindical de Trabajadores de Santander (Usitras) y de la Fundación para la promoción de la cultura y la educación popular (Funprocep), del Centro de Expresión Artística Sembrador y del grupo “Comunidad de Teatro de las Calles”.
Con el respaldo sindical, estos artistas lidiaron para llevar las artes a los lugares de trabajo, a las huelgas y a la vida cotidiana de la gente con la convicción de que el movimiento obrero debía luchar por el cambio tanto cultural como económico. La idea de que el arte debe ser creado por y accesible para todos ha sido un lema de batalla para los artistas populares durante décadas. Contrariamente a los estereotipos, las reivindicaciones del movimiento obrero no se limitaban a garantizar que la gente tuviera comida y energía en sus hogares, sino también a permitir que la belleza, la educación y la creatividad –reprimidas por el mercado– prosperaran y fueran disfrutadas por todos. Rechazaron la idea de que la cultura debía ser patrimonio exclusivo de una intelectualidad ilustrada bajo la consigna ¡Elarte al servicio del pueblo! En sus performances y lecturas combatieron la dimensión ideológica del control social dirigiéndose directa y enérgicamente a las personas víctimas de opresión en el espacio público, universitario y en las huelgas, como se ve en el corto y valioso video Chucho Peña. La Gallera UIS. 1985.
Chucho y Chacón vivieron las huelgas y se nutrieron a raíz de ellas. Sus obras son un testimonio del legado de estas historias sindicales. No saben que sos un ángel compañero es unpoema de Chucho dedicado a Ángel Tolosa, líder de la USO, perseguido y atacado a bala. La violencia antisindical contra la USO fue intensa. La historia reciente del país está iluminada, desafortunadamente, por una galaxia de mártires brillantes que murieron por causas nobles, más queridas para ellos que sus propias vidas.
No te han matado compañero
y no lo hacen
porque nunca podrán matarte.
Se olvidan que un hombre es un hombre
y nunca dejara de ser un hombre,
no saben que no importa para un hombre verdadero
los impactos de sus plomos.
Quiero situarme
Para mediados de 1980, con la formación del partido político Unión Patriótica (UP) — alternativa a la hegemonía histórica conservadora y liberal— el régimen de represión policial, del ejército y el paramilitarismo se volvió cada vez más agudo. Se trató de una campaña concertada contra el movimiento sindical cuyos resultados son evidentes hoy en día. Las protestas urbanas y las revueltas rurales y sindicales se enfrentaron a una represión de alta intensidad. Chucho escribió al respecto: Carcajadas diabólicas han penetrado como fieras, a podar el canto y sembrar el silencio con sus balas”. Y en el poema Quiero escribir versos apuntó: “yo moriré de plomo y poesía”. Tenía un sentido de su destino trágico. Tenía presagios: morir como mártir.
El treinta de abril de 1986 Jesús Peña Marín es desaparecido, torturado y asesinado brutalmente a sus 24 años de edad. La sevicia de su crimen estremeció al movimiento sindical, artístico, popular y estudiantil que interactuaba con la literatura, el teatro y la música. En homenaje al joven mártir, el Loco Chacón escribió el poema Quiero situarme, donde el cuerpo mártir es exaltado por su rebelión y, metafóricamente, simboliza la revolución, la patria, la verdad. Debido a la persecución, amenazas y atentados de los que era víctima Chacón, el poema también era un presentimiento de su propio destino.
Quiero situarme en los umbrales de la muerte
para saber qué siente un mártir,
cuando en la congoja de su vida luchadora
penetran en su cuerpo las mordaces
y asesinas balas del silencio,
que con la sangre a torrentes
quieren llevarse a los luchadores
de mi querido y sufrido pueblo.
El 15 de enero de 1988, los poderosos enemigos lograron su objetivo. Chacón de 34 años de edad, fue asesinado a tiros de 9 mm y 7.65 mm, en Barrancabermeja, a plena luz de un día caluroso, en un lugar céntrico. Uno de los integrantes del escuadrón de sicarios pertenecía a la Armada Nacional al igual que uno de los carros en que se movilizaban, según la Liga Internacional por los Derechos y la Liberación de los Pueblos1.
Mural en homenaje a Manuel Chacón. Coorporación Aury Sara Marrugo (Bogotá). Archivo personal
Desadaptadoz, Punk Medallo y las memorias sindicales
En el año 2005 la agrupación FuribundoSerna invitó a varios grupos a musicalizar los poemas de Manuel Chacón para un CD conmemorativo. La recopilación, titulada “Por más que les duele la memoria crece”,reunió las voces de B-Loser con “Cabalgan los caballos por la arena” y “Trasmutación”; ZD con “Cotidianidad”; Ganyarikies con “Hijo de arriero”; Forma con “Muros del silencio”; Askoman con “Mi gran filtro”; Intifada con “Minero del socavón”;El Furibundo con “Yo libertario”; Por Razones de Estado con “Quiero situarme” y Desadaptadoz que también musicalizó “Quiero situarme”, canción —e himno— que ha interpretado en innumerables conciertos.El CD recoge la memoria poético musical de una figura excepcional en la lucha obrera, miembro destacado del sindicalismo petrolero, un trabajo para la remembranza y la supervivencia cultural de sus poemas, que aun con el tiempo siguen resonando.
Para Desadaptadoz y el Punk Medallo la influencia de estos poetas es vital como figuras culturales y políticas de referencia dentro del movimiento obrero. Sus voces tenían múltiples funciones públicas y políticas: ejemplificaron el entrelazamiento de la poesía y la militancia, hicieron arte como expresión de la verdad histórica con valores políticos y poéticos. Articularon la experiencia laboral reprimida reconociendo los vínculos constitutivos entre el capital y el trabajo, las comunidades y la desposesión, el resultado neto de varios siglos de desigualdad y violencia institucionalizada, de asimetría geográfica y la privación económica de la mayoría de los ciudadanos
En las puestas en escena de Desadaptadoz cuando interpretamos Quiero situarme pasamos los rostros de poetas como Tirso Vélez, con la musicalización de su poema Colombia un sueño de paz; dirigentes políticos de izquierda como Jaramillo Ossa, José Antequera, Jaime Garzón, Carlos Pizarro, Carlos Toledo Plata, Jaime Pardo Leal, Manuel Cepeda, Luis Fernando Lalinde, Pacho Gaviria; Ana Fabricia Córdoba y otras lideresas populares; abogados y defensores de derechos humanos como Jesús María Valle y Eduardo Umaña; líderes estudiantiles como Gustavo Marulanda y Alba Restrepo; investigadores de la talla de Silvia Duzán, Nario y Elsa, entre otros… algunos de los nombres más célebres del martirologio de nuestra historia reciente.
A lo largo de estos años, muchas personas han sentido y expresado empatía con estas historias cantadas, lo cual es crucial para la construcción de la paz. Con la musicalización de estos poemas, Desadaptadoz expresa un sentimiento antibélico, visibiliza memorias divergentes, narra experiencias del conflicto y la lucha de diversos artistas por expresar sus respuestas a la violencia, la injusticia. Exponiendo sus narrativas, sus escenarios y sus agencias, aporta al proceso cultural y político de construcción del pasado y del legado de la guerra a través de la música, facilitando la transmisión de la memoria colectiva de una forma más dinámica e interactiva.
A pesar del intento del sistema de silenciar a la oposición, los poemas emergen como un arma de resistencia política. Estas musicalizaciones de Desadaptadoz sobre Tirso Vélez, Manuel Chacón o Chucho Peña, se pueden interpretar como actos musicales conmemorativos que reviven o exigen la reaparición y la exigencia de la verdad de aquellos hombres y mujeres víctimas del terrorismo de Estado.
Desadaptadoz interpretando Quiero Situarme. Archivo Personal
La historia no es en blanco y negro, y de hecho podemos inhibir nuestra capacidad de comprender y aprender de las vidas y obras de estos escritores si los recordamos sólo como “víctimas” o “mártires”. Estas musicalizaciones son “la voz de la herida”, aportan significativamente a preservar la memoria de estos poetas asesinados. Al mismo tiempo, generan un conocimiento único y mantiene un vínculo con las generaciones actuales.
Diversos artistas (re)vocalizan hoy sus poemas, particularmente de Chucho, ya que más se conoce su obra. Ejemplo de esto son Cristian Caballero y Jorge Ramírez, quienes musicalizan 12 de sus poemas en un trabajo que lleva por nombre “Poetas en línea de futuro” en formato de Voz, Violín, Viola, Violín, Contrabajo, Flauta, Violonchelo, Coros y Percusión menor. Dios Ah Muerto, grupo de hardcore de la ciudad de Neiva, quienes grabaron el poema Yo también; y La Traición de las Masas, de Rionegro Antioquia, también de hardcore, que recitaron en uno de sus conciertos, el poema Es difícil. La agrupación Cerro a la Izquierda de Valparaíso, Chile, en el 9° Festival La Tigra 2025 recitaron “Desaparecidos”. La apropiación reflexiva de sus legados creativos afirma metafóricamente que “las mordaces balas del silencio” no pueden matar sus ideales ni sus luchas, y que el arte vence a la violencia.
La naturaleza de la práctica creativa y política de Chucho y Chacón, sus contribuciones culturales, su coraje, su resolución feroz y la forma en que se han consolidado sus memorias públicas y –por lo tanto– sus martirios, los han convertido en dos figuras destacadas entre los y las artistas y figuras políticas que perdieron la vida en los años ochenta. El papel de estos poetas como mártires ha sido fundamental para mantener el discurso público político y simbólico sobre las violaciones de derechos humanos.
Chucho y Chacón nos ofrecen una poderosa herramienta para comprender el potencial de la poesía y contribuir al cambio social. Sus memorias son estrellas que iluminan el país aún oscuro. Permanecen en nuestros caminos. En su época iniciaron una tarea transformadora. Ahora les toca a las actuales generaciones de artistas tomar la posta y exigir la lucha cultural y política. Como artistas, tenemos la herramienta más poderosa de todas: la capacidad de inspirar, transformar y liberar, justo a tiempo, mientras las viejas y enfermizas políticas se oxidan, se ahogan, chisporrotean y se desvanecen. Conmemoramos a quienes murieron en nombre de la intolerancia y la injusticia.
Por ellos, no queremos más mártires, ni noches sin ojos, ni lengua. Queremos cantos de vida y no de guerra. No más mártires, ¡nunca más!
***
Carlos Bravo es baterista de Desadaptadoz, gestor de las Caminatas Punk, e integrante de la Corporación Cultural TallerarTe de Medellín.
***
Sección colombiana de la Liga Internacional por los Derechos y la Liberación de los Pueblos. El camino de la niebla. El asesinato político en Colombia y su impunidad. Volumen II, pág 292. https://cutt.ly/ktgAFIcg. ↩︎