A un metro de distancia

Fotorreportaje sobre la Primera línea de Metro de Bogotá.

por

Carlos Andrés Polanía

Estudiante maestría en periodismo de la Universidad de los Andes.


04.01.2026

Todas las fotos por el autor.

En 1942 apareció la palabra metro en el debate público bogotano. En aquel entonces, el alcalde liberal Carlos Sanz de Santamaría propuso la construcción de este medio de transporte ante el acelerado crecimiento de la capital. Hoy, 83 años después, el metro parece ver la luz al final del túnel, o mejor, al final del viaducto, ya que la primera línea será elevada.

Fotos del San Juan de Dios desde adentro

Galería del hospital más antiguo de Bogotá.

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Precisamente, las columnas erigidas a lo largo de nueve localidades han llenado de esperanza a muchos habitantes que ven en este proyecto una solución a los problemas de movilidad de la ciudad. Sin embargo, ese optimismo contrasta con quienes han sufrido de primera mano las afectaciones generadas por una obra de tal dimensión.

A través de este fotorreportaje se amplifica el sentir de los residentes y comerciantes aledaños a los frentes de trabajo de la Avenida Primera de Mayo. Así mismo, se retrata como su cotidianidad se ha visto alterada por cuenta de una promesa de desarrollo que sigue sin materializarse.

El 20 de octubre de 2020 inicio oficialmente la construcción de la primera línea del metro de Bogotá, considerada la obra de ingeniería más ambiciosa del país.
De acuerdo con las declaraciones del alcalde Carlos Galán, con corte al 30 de noviembre de 2025 el proyecto registró un avance general del 68,64 %.
Lo que se espera es que la obra civil concluya a finales de 2027 y que en el primer trimestre de 2028 inicie la operación comercial.
Uno de los tramos más importantes es el de la Avenida Primero de Mayo, entre la Avenida Boyacá y la Avenida 68, ya que conectará el suroccidente de la ciudad.
En este corredor se encuentra el montallantas de Gustavo Torres, quien asegura que desde el inicio de las obras las pérdidas económicas han sido incalculables.
El cierre de la principal vía de acceso ha dejado a su negocio incomunicado, dificultando la llegada de clientes y proveedores.
Una situación insostenible, ya que cada mes debe reunir cerca de seis millones de pesos para cubrir el arriendo del local, los servicios y el salario de su empleado.
Ante la imposibilidad de cubrir los gastos, no ha tenido otra opción que acudir a préstamos “gota a gota”, una salida que pone en mayor riesgo su estabilidad financiera.
A esto se suma un aumento injustificado en el servicio de energía, una problemática que surgió después del traslado de redes por las obras del metro.
Tal es la situación que, para pagar solamente este recibo, tendría que despinchar 67 carros en el mes, una tarea difícil mientras la vía permanezca cerrada.
Pese a los reclamos, ni la Alcaldía Local de Kennedy, ni la empresa Enel Codensa, ni la Empresa Metro de Bogotá, han atendido sus solicitudes.
El de Gustavo es solo uno de los rostros de la problemática, a su alrededor, otros comerciantes también luchan por sobrevivir en medio de estas condiciones.
Johan Parra es el propietario de una tienda de herramientas de construcción, ubicada sobre la misma Avenida Primero de Mayo.
A unos pocos metros de la fachada de su negocio construyeron una viga capitel tipo pórtico, que soportará el paso de los vagones.
Desde la aparición de aquella estructura de concreto y acero, la limpieza de su lugar de trabajo se transformó en un desafío constante.
“Rodeado de este poco de polisombras, cintas de peligro y maletines, siento como si trabajara dentro de una jaula”, comenta Johan.
Todos estos elementos han transformado lo que antes era un área concurrida en un entorno desolado, desvalorizando los predios del sector.
Por ejemplo, en el barrio Alquería La Fragua el precio por metro cuadrado presentó una variación de – 3 %, pasando de $4.293.103 en 2023 a $4.157.727 en 2024.
Es así como la construcción de esta obra sigue impactando vidas y dejando crucificados a quienes les prometieron progreso.
Todo esto en medio de una creciente desesperanza, alimentada por la sensación de que los problemas quedaron relegados al olvido.
Y mientras las entidades responsables no atiendan las demandas de los afectados, estos seguirán estando A un metro de distancia.

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Carlos Andrés Polanía

Estudiante maestría en periodismo de la Universidad de los Andes.


Carlos Andrés Polanía

Estudiante maestría en periodismo de la Universidad de los Andes.


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