e-Duque: la serie

El crítico de televisión, Omar Rincón, se estrena como guionista en una teleserie escrita sobre un presidente anaranjado que parece saber más de cantos, reguetones y enanos que de política.

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Los grandes eventos naranja de nuestro presidente Iván Duque inspiran a los youtubers, los memistas y las series web (no dan para Netflix o HBO por falta de seriedad). Duque es un gran inspirador porque sus actos y decires expresan la colombianidad total: eso de para qué pensar en serio, si nos podemos reír; esa de para qué derechos humanos si tenemos reggaetón; eso de que se jodan los pobres que para eso billete mata cabeza; eso de qué para qué cultura si tenemos chistes y guaro. Duque produce una secuencia ilimitada de escenas que constituyen una auténtica serie “a la colombiana”. He aquí la primera entrega.

Escena 1: Vives y  Duque cantan

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El Tiempo informa que el 2 de noviembre “Iván Duque sorprendió a los asistentes del evento anual ‘Tras la Perla’, en Santa Marta, cuando aprovechó un momento para cantar junto a Carlos Vives” y que “en el XXI Foro Internacional de Microempresas en Barranquilla, el Presidente sugirió al cantante ser alcalde de Santa Marta:  “Como yo no me puedo meter en política no puedo decir muchas cosas pero yo creo que todos los que estamos acá, algún día, quisiéramos verlo como alcalde de Santa Marta; ahí la dejo”, afirmó.

Colombianidad 1: No me meto en política, no hablo de política, eso de la política es sucio… por eso huyo del pensar país y mejor cantamos o se lo entregamos a los empresarios o a los militares que ellos sí saben, sí saben quebrar empresas, sí saben matar y torturar… que es lo que leemos (bueno, no sabemos leer), oímos todos los días.

Colombianidad 2: Somos musicales, todo se lo cantamos o bailamos. No hay que estudiar, nada de eso. Cantar y sexuar y serás grande en Colombia. Para qué dinero para educación pública si podemos poner a los “buenos muchachos” a cantar y ser héroes, alcaldes y hasta presidentes. Y lo que no invertimos en educación, lo invertimos en balas que controlen a los terroristas del pensar.

Escena 2: Maluma y Duque son hermanos

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Iván Duque, se reunió con el cantante Maluma en la Casa de Nariño. Los dos hombres trataron temas sobre el arte y la música en la juventud del país. “¡Por fin, hermano!”, fueron las palabras de Maluma al ver al presidente, quien le respondió: “¡Mi admiración hermano, siga haciendo música y haciendo país!”. Informa El Espectador.

Daniel Samper Ospina comenta que “el presidente habla el lenguaje de la música. De ahí que haya tenido más encuentros con cantantes que con líderes sociales”.

Colombianidad 3: Todo es de buena onda. Lo que daña a Colombia es la gente crítica, esa que piensa y no se da cuenta que el problema es de cada uno. Cada uno “haciendo país” a la suya y como sea, a lo Escobar o a lo Maluma o a lo Uribe o a lo Martínez o a lo Duque o a lo Tino. Y por eso tenemos este país maravilloso donde al que piensa distinto se le mata, donde se premia “borrar el cassette” (pa ´qué eso de la memoria), donde se celebra el emborracharse y el acosar mujeres.

Escena 3: Silvestre y Duque, el dúo autoritario

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La presentadora Eva Rey, del medio oficial de la presidencia Noticias RCN, informa que el 8 de noviembre Silvestre Dangond llegó hasta donde Duque para reafirmarle su apoyo. “Hay amores que  nunca mueren”, afirmó la periodista.  Sin embargo, ni el presidente ni el propio Silvestre Dangond han confirmado o negado su supuesta reunión y desde Presidencia de la República le indicaron a LA FM que tal encuentro no tuvo lugar. 

Colombianidad 4: somos fachos (y lo negamos). En Colombia como la justicia está corrupta, hay que hacer justicia por modo propio, y celebrarlo y cantarlo como lo hace Dangond. Por eso este cantante es el ídolo del presidente, su inspirador moral y su referencia política. Por eso, no importan las letras, los valores, importan los sentimientos… y los colombianos llevamos un facho en nuestro corazón: queremos matar a quien no piense como uno o no nos haga caso. Y si nos acusan: “fake news” (eso no fui yo).

Escena 4: Los siete enanitos y Duque

 

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En el discurso oficial (que no en rueda de prensa, ¿se lo escribieron?) en la institución de las culturas, UNESCO, el presidente dijo que la Economía Naranja tiene 7 principios “como los 7 enanitos”. “Nos remontamos a lo que llamamos las siete íes. ¿Y por qué siete? Porque siete es un número importante para la cultura. Tenemos las siete notas musicales, las siete artes, los siete enanitos. Mejor dicho, hay muchas cosas que empiezan por siete”, afirmó Duque.

Colombianidad 5: Nos creemos genios por ser espontáneos (libreteados).  Muchas cosas empiezan por siete: las siete plagas, los siete pecados… ese no es el problema. Tampoco que no sepa de numerología e investigue que 7 significa el numero sagrado en algunas culturas como dice Wikipedia. El asunto es como entiende la cultura, si la economía naranja se basa en la creación cultural, es lamentable; mentiras, tal vez no, tal vez sea eso, que la economía naranja es un asunto cooltura y de ignorancias públicas alabadas. Así somos los colombianos: ocurrentes que nos creemos genios en nuestra ignorancia. ¿Estaría en el discurso? (Si estaba escrito hay que preguntarse por los geniales asesores naranja que tiene)

Escena 5: Los 100 días y Duque

La Silla Vacia informa que “Duque enfocó sus primeros 100 días en militares, gremios y empresarios” y los medios de referencia alaban a Duque en sus 100 días porque es un mandatario chévere “con tendencia al jean” y al reggateón, “un conciliador” bonachón y guitarrero, “poco politiquero” (uppps, lo creen, ¿me estás jodiendo Willis?) y que, “si bien no tiene claro su rumbo a largo plazo…” todo va bien por su “buena onda y caer bien”.

Colombianidad 6: Somos alegría para mi gente. El presidente de los colombianos vive en naranja, con el hermano Maluma, el hermanos Vives, el hermano Silvestre, y todos viven en cuentos de Disney… y así nos distrae… y los medios lo aman por ese estilo chabacano muy colombiano, eso de parecer del común… mientras tanto el poder celebra su orgía de cinismo: ¡militares y empresarios felices hacen una Colombia más suya! En Colombia todo lo resolvemos con buena onda, y ¡así nos va!

Colombianidad 7: La innovación. Con Uribe tuvimos (perdón, amo: tenemos) un presidente-dios que estaba en todas las partes y en todos los problemas; con Santos tuvimos un presidente-invisible que cambió la historia del país con el Acuerdo de paz. Y ahora la innovación: tenemos un presidente farándulo, cantante, payaso, ignorante… para que mientras él divierte a los medios e ignora al pueblo,… los ricos, el establecimiento y los buenos muchachos hagan sus negocios y nadie se de cuenta. Los colombianos somos innovadores: un presidente que distrae para que otros tomen las decisiones y se hagan naranjamente millonarios (Recordar que el equipo naranja es El Envigado, la tierra de Pablito y sus buenos muchachos).

Colombianidad 8: Que la indiamenta o negramenta se joda. Esa ilusión de que en este país se puede ser “igualado”solo es para pocos: unos futbolistas como el lesionado eterno James, unos cantantes como Maluma, unos cuerpos como Esperanza, unos emprendedores naranjas como Pablo, unos microempresarios como los niños Uribe… para el resto que se joda, por eso a matar a esos líderes sociales (¿quiénes son esos? Pobres que joden); pasar el dinero de la educación a los militares (por eso en las marchas estudiantiles los militares salen a defender es su presupuesto contra los terroristas, ¡esos que estudian son terroristas!); poner impuestos a los pobres y quitárselos a los ricos (¡gobiernan para el billete y en contra de los igualados clase medieros, qué feos son esos igualados). En Colombia todo es cuestión de estilo, y el estilo lo deciden en las peluquerías y los medios de la buena onda. Y Duque es su rey, mientras Uribe manda.

 

To be continued…