27 de mayo 5:00 p.m.

Sobre las cinco de la tarde, cuando las tendencias eran ya claras, le pedimos a seis columnistas invitados que pensaran en voz alta, que trataran de dibujar algunas conclusiones y nos dijeran, con el corazón en la mano, cómo vivieron esta primera vuelta.

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“El motor de los votantes es el deseo de seguir los cantos de sirena de un futuro mejor”.

Jonathan Bock

Coordinador centro de estudios de la FLIP

Tres conclusiones.

La maquinaria se quebró: el fantasma de Odebrecht pesó y no hubo la cantidad de dinero que hace 4 y 8 años. Vargas Lleras necesitará muchos whiskys para aceptar su derrota y responder algunas preguntas: ¿Los Char lo traicionaron y ya piensan en Duque? ¿Cómo alcanzar un ministerio con Duque? Y de ñapa yo le pregunto: ¿Qué pasó con las 4.500.000 firmas con las que inscribió su candidatura? ¿Las compró todas? ¿Cuándo fue la última vez que lloró?

Las encuestas le pegaron al perro. Se jugaban su credibilidad y acertaron en prácticamente todo. Sin embargo, sigue en duda si publicar sus resultados es inducir al elector a que vote por los punteros y si es necesario la sobredosis de encuestas. Eso debe ser una reflexión de los medios, y ahí ojalá siguieran el ejemplo de la Silla Vacía que decidió no tenerlas en cuenta.

Los fantasmas existen. El castrochavismo ganó y si Antioquia fuera Colombia, Duque hubiera ganado en primera vuelta. El miedo se metió en las grietas de los colombianos y seguramente por eso ganará la derecha en la segunda vuelta. Nuestra disyuntiva sigue siendo el capitalismo o el socialismo, en el segundo país más desigual de América Latina.

El motor de los votantes no es los problemas que afectan su día a día sino el deseo de seguir los cantos de sirena de un futuro mejor.

“En mi esquina, la de la inmensa minoría que suele poner el voto en el candidato que no gana, no hay tanta fiesta”

Maria Paula Martínez

Periodista y profesora del Centro de Estudios en Periodismo de la Universidad de los Andes  

 

No le pegué a nada. Yo pensé que Petro iba a ganar en Bogotá, pero no. Que Vargas Lleras tenía una mejor maquinaria, pero tampoco. Que De La Calle llegaba al menos al medio millón de votos. Que Duque no superaba 6 millones. Que Petro le sacaba menos de 10 puntos y que el abstencionismo sería de más del 50 %. No le pegué a nada.

Solo puedo pensar que la Ola Verde se va a repetir. Que la ilusión de la primera vuelta, el resultado histórico y la esperanza van a durar solo unas semanas cuando la derecha va a ganar definitivamente como lo ha hecho desde que yo nací y desde antes. Es otra vez el casi, casi pero no alcanzó. Es verdad que pasó de 1,3 millones de votos en 2010 a 4,8 millones en 2018 pero la fiesta está en el uribismo con más 7 millones.

En mi esquina, la de la inmensa minoría que suele poner el voto en el candidato que no gana, no hay tanta fiesta. Petro necesita todos los votos de Fajardo y de Humberto pero en la próxima vuelta muchos se van a quedar viendo fútbol y no van a salir a votar.

“A segunda vuelta llegan dos propuestas muy diferentes en términos de políticas de género”

Mariangela Urbina

Las Igualadas

El Espectador

Para mi, mañana será urgente revisar qué viene para las mujeres con cada uno de los candidatos. Hacerlo con juicio. Hay que hacerlo mañana o pasado, pero hoy siento tristeza. A segunda vuelta llegan dos propuestas muy diferentes en términos de políticas de género, pero ambos candidatos han sido contundentes en el lenguaje a la hora de describir qué piensan del género y las mujeres. Es claro que cada uno representa una noción bastante clara y opuesta, no solo de país, sino también de lo que va a ser la vida de las mujeres.

Quedan grandes luchas que quedarán en manos de quien sea el próximo presidente de Colombia. La más importante, la que engloba todo, es la de la equidad e igualdad de derechos: que nosotras vivamos en una sociedad justa para nosotras. Eso se manifiesta en algunas batallas que tendremos que dar, como la de la igualdad salarial, que más mujeres lleguen a cargos públicos con capacidad de toma de decisiones. También hay que dar la lucha para conseguir vivir en un país que elimine todas las formas de violencia contra la mujer.

Tenemos que ir a las definiciones que esos candidatos tengan, entenderlas nos permitirá tomar una mejor decisión. Por ejemplo: ¿qué definición tienen sobre cómo debe ser una familia? ¿Qué creen que significa ser mujer? En esas definiciones está definido todo lo programático. Hay un montón de prejuicios que son los que nos llevan a las violencias y las discriminaciones que vemos en la vida diaria. A las mujeres nos han dicho toda la vida que tenemos que ser de una manera o de otra. Los candidatos la tienen clara: tenemos que saber ellos qué piensan, quienes creen que somos, qué roles son los que nos están asignado como mujeres. Con esto sabremos todo lo demás.

“Gracias por nada, Gaviria”

Amalia Andrade

Escritora

 

 

 

“Tal vez, si Petro, Fajardo y De la Calle se hubieran unido, habrían podido ganar en primera vuelta”

Alejandro Lanz

Director ejecutivo de Temblores ONG

 

 

La responsabilidad de la Coalición Colombia

 

Impresionante la sorpresa de Sergio Fajardo: le robó Bogotá a Gustavo Petro. Aunque ambos encabezaron las encuestas en la capital colombiana, fue un resultado muy elocuente. Otra de las cosas importantes dentro de los resultados, si uno se pone a pensar, es que la ciudadanía le pidió a gritos a estos dos candidatos y a Humberto de la Calle que se unieran, y no lo hicieron.

Las infografías y el cuestionario de Temblores ONG nos mostraron que los tres candidatos coincidían. Hay una primera coincidencia en todo el tema de la política de drogas y es en una reforma con cosas muy simples como la dosis mínima, como no criminalizar todo el asunto de derivados de drogas ilícitas y toda una serie de elementos de la visión de modelo de reducción de daños. Los tres candidatos coinciden en la forma de aproximarse en la lucha contra las drogas, que además es un tema central en la construcción de paz y el punto cuatro del Acuerdo. Otra coincidencia grande es temas de sexo, género, LGBTI, derechos de las mujeres, matrimonio, aborto, adopción igualitaria. Y una última coincidencia es el tema de paz, el respeto hacia los acuerdos, hacia los puntos acordados para implementar la reforma agraria y respetar la jurisdicción especial para la paz.

Tal vez, si Petro, Fajardo y De la Calle se hubieran unido, habrían podido ganar en primera vuelta. Petro quedó con un 25 %, Fajardo con un 23 % y de La Calle con un 2 %, lo que alcanza a sumar un 50 %, para haber ganado con un 50 más 1 en una primera vuelta. Por eso es que muchos dicen que la cagamos, la cagamos pues los fajardistas no van a votar por Petro en segunda vuelta, como si hubieran votado por Fajardo los petristas. Recae una responsabilidad histórica en la Coalición Colombia.

La opinión pública tiene clarísimo que Petro apoyaría a Fajardo, que sus votantes ayudarían a Fajardo en una segunda vuelta. Y eso que llaman a Petro el extremista, el que no dialoga, pero sus votantes son los que más se derivan en ese sentido de votar por ese otro candidato, mientras que los de Fajardo no lo harían. Hubo una muy preocupante posición que vi y es que la misma Claudia López y los fajardistas decían que ellos sí podían ganar en segunda vuelta porque podían canalizar hasta votos de derecha, lo que me parece fuerte y paradójico. Entonces frente a eso, sí creo que hay una responsabilidad que tiene la Coalición Colombia. Es sumamente importante bajarle a la práctica de agresión hacia el candidato Petro, tejer una alianza y hacer un acuerdo programático con ciertos puntos que puedan matizar un poco las posturas de Petro. Pero es urgente que tomen una posición, pues tienen una responsabilidad histórica para impedir que llegue el uribismo al poder en cabeza de Iván Duque.

Hago una invitación a la Coalición Colombia para que se sienten a tomar el café que nunca se tomaron y hacer un acuerdo programático con Petro para ir a segunda vuelta y poderle ganar a Uribe.

“No me arrepiento ni un minuto de haberle puesto todo mi corazón, mi cabeza y mi alma a esta campaña”

Sofia Salas

Campaña Humberto de la Calle

 

 

Este es un duelo que, sin saberlo, ya habíamos empezado hace tiempo. Hemos pasado por varias emociones, la realidad es que en el fondo teníamos algo de esperanza. Pero tengo rabia. Siento que primaron egos: egos como el de César Gaviria y el partido Liberal, que fueron mezquinos. Tengo mucha rabia de que  Gaviria ni siquiera viniera a la sede a poner la cara. Tengo también rabia con Sergio Fajardo, quién no aceptó las tres invitaciones que le hizo De La Calle cuando todavía era legalmente viable. Ahora los fajardistas culpan a los votantes De La Calle.

Pero siento también una felicidad inmensa: el mensaje de Humberto de la Calle es que esto no termina acá y lo siento así. La paz continúa.

Y siento también una gratitud inmensa con De La Calle. No me arrepiento ni un minuto de haberle puesto todo mi corazón, mi cabeza y mi alma a esta campaña. Es una gran sensación la de, a pesar de haber perdido, saber que estuvimos con quien teníamos que estar, defendiendo su sueño de país. Esto es un homenaje a él. Creo que en todo caso lo que sucedió alrededor de Humberto de la Calle, la cantidad de jóvenes que hicimos parte de esta campaña, puede ser el principio, sino de una fuerza política, al menos de una fuerza social: de un grupo de la sociedad empeñado en defender la paz. Y tengo también miedo de lo que ocurrirá en segunda vuelta. Es una decisión muy difícil.

Es un sabor agridulce, pero acá seguimos. La tarea está en nuestras manos y seguimos adelante. Tenemos un compromiso con la paz y con De La Calle.